sábado, 7 de noviembre de 2015

La historia del Hombre Muerto

Con más de 160 páginas y un total de 26 episodios de duración, Necrópolis es otra de las macrosagas de Dredd que más reediciones ha llegado a tener desde su publicación, tanto en tomos recopilatorios como en formato comic-book. Ahora bien, a la hora de abordar su lectura, es necesario tener en cuenta que Necrópolis no es una historia que se pueda leer aislada de todo lo que la precedió. En primer lugar, porque suponía la culminación de varios subargumentos que John Wagner había ido tejiendo a lo largo de los dos últimos años en la serie. Y en segundo lugar, porque Necrópolis comenzaba con los acontecimientos en marcha, siendo también la culminación de toda una serie de tramas que habían ido teniendo lugar durante los seis meses anteriores, en los que cada pieza se fue situando en su punto de partida.
El comienzo de todos esos acontecimientos que acabarían desembocando en uno de los megaeventos más trascendentes para la historia de Mega-City Uno, como atestiguan los más de 60 millones de ciudadanos asesinados durante el transcurso de la misma, debe situarse en el Prog. 650. Ahora bien, en principio, en los créditos de ese número aparecía únicamente una historia de Judge Dredd, The Shooting Match, un conspirativo episodio de nueve páginas, con dibujo y color de John Higgins, en el que el Juez Odell evaluaba a Dredd y a Kraken sobre un mismo test de campo sin llegar a saberlo nunca ninguno de ellos, comenzando así a cerrarse el círculo en torno a Joe Dredd.
 
Sin embargo, como a estas alturas ya es sabido, no era The Shooting Match la historia con la que John Wagner iba a poner en marcha los acontecimientos conducentes hacia aquel nuevo Mega-Epic de Dredd, sino The Dead Man (Progs. 650-662), una historia nueva a blanco y negro (circunstancia que aumentaba la falta de pistas sobre la identidad de su protagonista, puesto que Judge Dredd llevaba en ese momento más de un año apareciendo a color) que se iniciaba también en ese mismo número. A mayor voluntad de ocultamiento, John Wagner firmaba bajo el desconocido seudónimo de Keef Ripley para que nadie sospechase por asociación entre autor y personaje lo que estaba sucediendo.
Con un total de 81 páginas dibujadas por John Ridgway, The Dead Man apareció serializada en trece episodios publicados de Octubre de 1989 a Enero de 1990, no siendo hasta los tres últimos cuando las fichas comenzaban a caer en su lugar y tenía lugar la impactante revelación final. Como cuenta el propio John Wagner, el secreto era algo esencial para obtener el efecto sorpresa que se pretendía: hacerlo de otro modo hubiera desvelado la verdad a los lectores antes de tiempo. De hecho, el secreto fue tan absoluto que el propio John Ridgway no sabía la identidad del Hombre Muerto cuando comenzó a dibujar la historia, aunque sí recuerda haberlo sabido muy pronto.
 
Ambientada en el radioactivo desierto de la Tierra Maldita y protagonizada por la icónica figura del hombre sin nombre, de guardapolvo, sombrero de ala ancha y pistolero acojonante, que habían popularizado las pelis de Sergio Leone, The Dead Man presentaba a primera vista el aspecto de un western de frontera. Sin embargo, gracias en buena parte a un destacable trabajo a tinta, John Ridgway se encargaba de añadir una atmósfera más que adecuada para los elementos terroríficos y de suspense que poco a poco se iban añadiendo a esa puesta en escena inicial, conformando la mezcla resultante algo bastante cercano a lo que hoy llamaríamos Horror-Western.
 

Desde el punto de vista narrativo, la historia aparecía contada en primera persona por Yassa Povey, un chaval que vivía en un pequeño asentamiento de la Tierra Maldita denominado Bubbletown, iniciándose con Yassa y su amigo Fuzzy Greel cazando lagartos en las inmediaciones del lugar, siendo entonces cuando descubrían en una cañada el cuerpo de un hombre horriblemente herido y desfigurado por las quemaduras de ácido al que Yassa bautizaba como el Hombre Muerto.
 
Sin muchas esperanzas de que aquel desconocido sobreviviese a sus heridas, los lugareños se hacían cargo de él, siendo la madre de Yassa quien lo llevaba a su casa para intentar salvarle la vida. Esa misma noche, una presencia envuelta en un aura de negrura rondaba el asentamiento, siendo el joven Povey el que más nítidamente llegaba a ver una sombra espectral que parecía buscar algo sin llegar a encontrarlo.
Una semana más tarde, la fiebre remitía y el desconocido recuperaba el conocimiento, aunque no guardaba recuerdo alguno de su identidad o de cómo había llegado hasta allí.
 
Tras recobrarse lo suficiente como para caminar por su propio pie, Yassa le acompañaba hasta el lugar donde lo había encontrado. Utilizando al perro del chico para seguir el rastro que había dejado al arrastrarse hasta allí, ambos llegaban hasta una garganta en la que acababan siendo emboscados por unos caníbales que merodeaban las proximidades de Bubbletown, los Grunts. Como desenlace del cliff-hanger, el desconocido demostraba una habilidad singular en el manejo del rifle, cepillándose a los ocho asaltantes en otros tantos segundos, incluso aunque uno de ellos llegaba a utilizar al joven como rehén para evitar ser abatido. A efectos de continuidad, imposible relacionar entonces aquella exhibición de tiro con la presenciada en el episodio The Shooting Match publicado unas semanas antes.
 
Aquella misma noche, tras regresar a Bubbletown, volvían a cobrar forma las pesadillas que asediaban al joven Yassa Povey. Esta era la primera aparición de Nausea, una de las Hermanas de la Muerte, la pareja de villanas encargadas de protagonizar Necrópolis.
Con los habitantes del asentamiento aterrorizados por la siniestra atmósfera que rodeaba lo que estaba sucediendo y las calamidades que habían empezado a producirse desde que acogieran al Hombre Muerto, el desconocido decidía marcharse en busca de respuestas sobre su origen y lo que le había sucedido antes de llegar allí. Yassa y su perro le acompañaban sin que lo supiera. Cuando les descubría, les prohibía ir con él, pero el joven se negaba a obedecerle y amenazaba con seguirle de todos modos.
 
Siguiendo el antiguo rastro, ambos cruzaban el desierto y llegaban a la zona boscosa donde los Grunts tenían su territorio. En ese punto, el Hombre Muerto recordaba por primera vez haber atravesado la zona y como los Grunts se apartaban de su paso al observar las quemaduras que sufría. Hacia la mitad del trayecto, Yassa resultaba capturado por los Grunts, viéndose separado del Hombre Muerto. A punto de ser devorado, la mujer espectral de sus sueños volvía a aparecer y ponía en fuga a los caníbales. El Hombre Muerto llegaba a continuación y hacía frente a la aparición, que parecía reconocerle antes de desvanecerse.
 
Tras lograr salir del territorio de los Grunts, los dos viajeros llegaban a las orillas del Río Acido, identificando entonces el desconocido la causa de sus heridas y quemaduras al tiempo que recordaba la traumática experiencia que había sufrido al atravesarlo.
Al otro lado del río, se encontraba la pequeña población de Crowley. Ahora, lo único que quedaba de ella era un montón de ruinas quemadas y de cadáveres carbonizados esparcidos por todas partes. Buscando respuestas a lo que allí había ocurrido, las dos últimas páginas del episodio suponían una sucesión de viñetas en las que los lectores (seguramente con los ojos como platos) iban siendo testigos de cómo Yassa y el Hombre Muerto descubrían los restos de un espectacular enfrentamiento, encontrando lo que quedaba de un casco, los restos de una motocicleta, un arma de fuego carbonizada, y por fin, la placa de un Juez de Mega-City Uno en la que se leía el nombre del Hombre Muerto: Judge Dredd.
 
Revelada así la identidad del protagonista, Dredd recordaba por fin como había dimitido del Departamento de Justicia y emprendido la Larga Marcha a la Tierra Maldita (no se explicaban aún los motivos, aunque en ese mismo Prog. 661 se publicaba Una Carta para el Juez Dredd, que era donde todo daba comienzo). Tras llevar cien días repartiendo justicia en la Tierra Maldita, Dredd había llegado a Crowley, donde se había enfrentado a dos mujeres cadavéricas y espectrales que habían venido en su busca y se denominaban a sí mismas las Hermanas de la Muerte. Las fantasmales hechiceras habían acabado arrasando la población, dando por muerto a Dredd. Nada se decía sobre quiénes eran o de dónde procedían, pero su aspecto y su manera de expresarse resultaban claramente identificables con los Jueces Oscuros.
Sin mucho más tiempo para asimilar el giro que acababan de dar los acontecimientos, Nausea y Phobia se materializaban en Crowley dispuestas a enmendar el error de haber dejado a Dredd con vida.
A diferencia de su anterior enfrentamiento, Dredd comprendía en esta ocasión que Nausea y Phobia no se encontraban físicamente allí. Eran proyecciones psíquicas que carecían de forma corpórea y sólo podían dañarle si creía que lo que estaba sucediendo era real, aunque el joven Yassa Povey no resultaba ser tan afortunado y acababa ciego tras quemarle Nausea los ojos en una escena de terrorífico e impactante resultado. Sin embargo, incapaces esta vez de hacer creer a Dredd en la realidad de su amenaza, los dos espectros se veían impotentes para acabar con él y optaban por desaparecer del lugar, prometiendo volver a encontrarse en otras circunstancias.
Mientras el color iba apareciendo gradualmente en la última página de la historia, la saga concluía con Dredd devolviendo al joven herido con sus padres y emprendiendo el regreso a Mega-City Uno. Algo había ocurrido en la megaciudad y resultaba imperativo volver allí para averiguar lo sucedido. Sin embargo, para comenzar a descubrirlo, en esta ocasión no había que esperar a la semana siguiente, sino que tal y como se anunciaba en la última viñeta de la saga, bastaba con pasar a la siguiente página de ese mismo número para encontrarse con el inicio de Tale of the Dead Man.
Para situarlo todo correctamente, el comienzo de los acontecimientos narrados en Tale of the Dead Man había tenido lugar en el episodio inmediatamente anterior, Una Carta para el Juez Dredd (Prog. 661) un magnífico episodio epistolar de seis páginas dibujadas por Will Simpson que conectaba lo sucedido con el argumento de la Democracia. Ambientada a principios del 2112, la historia estaba escrita desde la perspectiva de un chaval que había escrito una carta a Dredd con motivo de un trabajo escolar. Con la inocencia propia de un niño, el chico le preguntaba sobre los hechos ocurridos durante la Marcha Democrática e identificaba correctamente los problemas inherentes al estado policial y fascista mantenido por los Jueces.

De camino a echar la carta al correo, el chaval había muerto al ser atacado en uno de sus episodios violentos por un vecino al que describía en su carta y que había quedado mal de la cabeza a causa de un golpe que le habían dado los Jueces durante la Marcha Democrática. Al acudir a la escena del crimen, Dredd encontraba la carta y comprendía lo sucedido, sintiéndose responsable de la muerte del chico y aflorando en toda su crudeza los sentimientos de culpa que había reprimido desde Revolución (Progs. 531-533).
 
Con este bagaje previo, comenzaba Tale of the Dead Man (Progs. 662-668) siete episodios publicados de Enero a Marzo de 1990, que comprendían un total de 54 páginas y que aparecían dibujados por Will Simpson (1-4) y el novel Jeff Anderson (5-7). Con Wagner decidido a empezar a atar cabos, la historia comenzaba donde había concluido The Dead Man, es decir, con Dredd dirigiéndose a pie a Mega-City Uno y rememorando los acontecimientos que le habían llevado a emprender la Larga Marcha.
Tras la muerte del joven Wenders, Dredd había comenzado a cuestionarse abiertamente su papel dentro del sistema, al que comenzaba a considerar como una gran mentira. Sus evaluaciones psicológicas preocupaban cada vez más al Consejo, que se planteaba la cuestión con la gravedad que requería el que Dredd fuera considerado un icono para Mega-City Uno. En previsión de lo que pudiera suceder, Silver y Odell decidían sacar al joven Kraken de la Academia, asignándole al propio Dredd su supervisión final para decidir si era apto o no para convertirse en Juez, tal y como ya se había visto en otras ocasiones a lo largo de la serie. Evidentemente, Dredd comprendía de qué iba todo aquello, pero también sabía que si en Kraken había algo equivocado, él era el único capaz de averiguarlo.
Bajo la atenta vigilancia de Odell y la PSU, Dredd y Kraken comenzaban a patrullar las calles de MegaCity, dejando Dredd que el joven aspirante a sustituirle se hiciese cargo de las situaciones que se iban encontrando. Uno de los avisos les conducía hasta una situación con rehenes a cargo del Juez Morphy (Prog. 387), el Juez que en su día había llevado a cabo la supervisión final de Dredd en su época de cadete y que era lo más parecido a una figura paterna que éste había llegado a asimilar a causa de su origen clónico. Observando las similitudes entre ellos, Morphy apuntaba lo parecidos que resultaban, decidiendo Dredd contarle lo que estaba sucediendo. La actuación de Kraken resultaba excelente, mejor incluso que la del propio Dredd, pero a pesar de la petición de Odell de dar por terminada la evaluación, Dredd decidía seguir adelante con ella.
Con Dredd teniendo cada vez más clara la posibilidad de emprender la Larga Marcha ante la crisis personal que estaba experimentando, llegaba el aviso de que Morphy había sido abatido. La cacería de sus asesinos llevaba a Dredd al límite del asesinato por venganza y acababa con Kraken recriminándole su actuación y reprochándole que su tiempo como Juez había pasado, que estaba viejo para seguir en las calles. Dando la evaluación como terminada, Dredd regresaba con Kraken junto a Odell y juzgaba a Kraken como no apto para convertirse en un Juez de Mega-City Uno. A pesar de las protestas de Odell ante Silver, Dredd no rectificaba su veredicto y anunciaba además su dimisión y su decisión de emprender la Larga Marcha.
 
Mientras Silver comunicaba a Odell su decisión de mantener por el momento la dimisión de Dredd en el más absoluto de los secretos, Dredd decidía corregir la injusticia que había cometido y procedía a ordenar la liberación de Blondel Dupre y  de los principales activistas demócratas que habían sido detenidos durante el transcurso de Revolución, emprendiendo a la mañana siguiente la Larga Marcha a la Tierra Maldita.
Como conclusión de la saga, la acción regresaba al presente, con Dredd reanudando su camino hacia Mega-City Uno y preguntándose lo que habría ocurrido en la ciudad durante su ausencia. Esta iba a ser su última aparición en la serie durante varios meses. A partir de este momento, Dredd desaparecía de escena y se contaba lo ocurrido en la megaciudad tras su marcha. Para ello aparecían sucesivamente tres sagas cortas, comprendiendo un total de 5 episodios, cuya denominación común era quedar comprendidas dentro de lo que al inicio de cada capítulo se iba numerando como Cuenta Atrás hacia Necrópolis.
La primera de ellas fue Por Inyección Letal, una minisaga de dos episodios (Progs. 669-670) publicados durante el mes de Marzo de 1990 que significarían la incorporación de Carlos Ezquerra a la historia desde entonces y hasta su conclusión. Aunque supongo que ya habrá tiempo de entrar en detalles, una primera circunstancia a destacar es que Ezquerra se ocupó (semanalmente) tanto de dibujar como de colorear (o casi habría que decir, pintar) la serie durante siete meses y 31 episodios ininterrumpidos, casi 200 páginas consecutivas.
 
A pesar de sus escasas 14 páginas, Por Inyección Letal era una historia realmente buena en la que Dredd no aparecía por ninguna parte, constituyendo su ausencia el motor que impulsaba la saga hacia delante. El personaje central sobre el que ahora giraba la trama resultaba ser Kraken, contándose los acontecimientos desde su punto de vista.
 
Tras el veredicto negativo de Dredd, Kraken resultaba formalmente expulsado de la Academia de la Ley, juzgado por sus actos como Judda y condenado a muerte por Inyección Letal. Kraken lo consideraba injusto, pero no se echaba atrás y era él mismo quien se inyectaba el cianuro para demostrar a todos los asistentes a su ejecución lo mucho que se equivocaban con él. El cliffhanger se solucionaba en el capítulo siguiente, cuando Silver y Odell revivían al oficialmente muerto Kraken en el más absoluto de los secretos, revelando haber sustituido el cianuro por un anestésico. El montaje se le explicaba a Kraken como una prueba necesaria para demostrarles que el juicio de Dredd había sido equivocado. Dado su ejemplar comportamiento, Silver le nombraba Juez de Mega-City Uno y le entregaba su placa, pero era una placa en la que no ponía Kraken sino Dredd.
Con la Cuenta Atrás hacia Necrópolis situada en tres, la historia continuaba directamente en Derechos de Sucesión, un solitario episodio (Prog. 671) de siete páginas en el que Kraken se metía de lleno en el papel de Dredd y tomaba contacto con las calles de MegaCity, siendo Silver, Odell y el propio Kraken los únicos en conocer la verdad de lo que estaba sucediendo. La actitud de Kraken podía llegar a ser a veces la adecuada, pero como daba a entender el título, algo fallaba en la sustitución: Kraken no era Dredd, a quien más parecía haber destronado que reemplazado.
Como creo que se puede percibir, la serie era ya a estas alturas un continuará tras otro desde hacía varios meses. Y sin embargo, aún faltaba por abrirse la tercera y última vía argumental, la directamente relacionada con los villanos detonantes de la macrosaga, los Jueces Oscuros, que como ya se había visto, en esta ocasión venían además acompañados. Dear Annie (Progs. 672-673) era el título de la última minisaga de dos episodios con los que daba inicio su regreso y con los que concluía la Cuenta Atrás hacia Necrópolis.

Dado que soy muy fan de Ezquerra, y más del Ezquerra de estos años, me temo que va a ser inevitable hacer un esfuerzo extra en la próxima entrada para tratar de no divagar mucho y que la subjetividad no se me note demasiado.
 

7 comentarios:

  1. Aquí la putadita es que la historia del hombre muerto no está recopilada en el tomo de los Archivos correspondiente a Necrópolis.
    Con lo literal que es Kraken me temo que esto no lo veremos publicado ni dentro de 8 años cuando lleguemos al Archivos correspondiente.

    Ah, y les sugiero que dejen de mantar a los comentaristas a los isocubos, que luego no se atreve nadie a decir ni mu ;)

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  3. Al ritmo anual que lleva la gente de Kraken, a mí sale que el Archivos Completos 14 (Progs. 662-699), que será en el que se recoja Necrópolis, se publicará aquí en el año 2024. Ante este dilema temporal, yo creo que pasar esos 9 años de espera en un maravilloso y aislado isocubo no es tan mala opción. Más que nada, porque si te fijas, cuando salgas de los cubos tendrás el Archivos 14 como Novedad y te embargará entonces una gran e inolvidable sensación de estar al día con las novedades de Kraken.

    Otra cosa: aunque estoy bastante seguro de que en tu caso concreto no es necesario ningún tipo de comentario, como puede llegar a darse el caso de que exista algún tipo de confusión entre The Dead Man (Progs. 650-662) y Tale of the Dead Man (Progs. 662-668), para aquellos otros ciudadanos que puedan llegar a sentirse confusos ante la similitud de ambos títulos y el maravilloso cúmulo de emociones que provoca el actual ritmo de publicación que lleva Kraken, indicar que Tale of the Dead Man (La historia del Hombre Muerto) sí que se recoge en el CCF 14.
    Por el contrario, la saga que no ha aparecido recogida dentro de los CCF es The Dead Man (El Hombre Muerto), que Rebellion ha publicado aparte, fuera de los CCF, en un tomo recopilatorio que se titula directamente: Tales of the Deadman y que recoge específicamente esa saga titulada The Dead Man en la que arranca Necrópolis (y cuya portada es la misma del Prog. 656 del 2000AD que hemos puesto más arriba). El motivo de que no haya aparecido incluida The Dead Man en los CCF británicos (y que seguramente impida que en el año 2024 Kraken la incluya dentro del Archivos Completos 14) es que debido a la sorpresa argumental que contenía, dicha historia no se publicó en el 2000AD bajo la cabecera de Judge Dredd, sino bajo su propia cabecera específica: The Dead Man.
    Sí, ya me imagino lo que estarás pensando, pero nadie ha dicho nunca que los editores británicos sean gente de muchas luces, salvo a la hora de excavar en los bolsillos ajenos, un talento bastante global, por cierto.

    Y dadas tus comprensibles e ilegales quejas en representación de los miles de comentaristas injustamente enviados a los Cubos, sólo puedo señalarte lo que ya sabes: es comúnmente sabido que nuestro sentido del humor deja mucho que desear. No obstante, a modo de compensación, recomendaré que te pongan en el mismo Isobloque que la mórbida y talentosa Oola Blint, aunque si yo fuera tú, no me acercaría demasiado a ella. Salvo que prefieras un viaje exprés a Titán o que te hagan un hueco en la Sala de Contención de los Jueces Oscuros, claro está, ya que para estos dos últimos alojamientos no hay ahora mismo ninguna situación de lista de espera ;)

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  4. Hola. ¿Este Will Simpson es el mismo de Juego de Tronos?

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  5. Me imagino que te refieres a que Will Simpson es el autor de los storyboards de la serie de Juego de Tronos. Si es eso, sí que es el mismo. Lleva un montón de años dedicándose a hacer storyboards para el cine y la televisión, aunque la fama le haya llegado ahora con la serie de HBO.

    Pero si te estás refiriendo a algún cómic basado en los libros o en la serie de TV, pues entonces no sé muy bien qué decirte porque la verdad es que lo desconozco, aunque en principio me extrañaría, porque Will Simpson lleva ya tiempo alejado de los comics y gana más dinero con el cine, y ahora, con la televisión.

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  6. Si, me referia a los storyboards. Muchas gracias.

    Un saludo!

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