sábado, 12 de marzo de 2016

Mechanismo

Tras la conclusión de El Día del Juicio, las consecuencias de la gran macrosaga veraniega del año 1992 iban a ser exploradas con un mayor detenimiento por parte de John Wagner en las páginas del Megazine que en las historias que Garth Ennis escribiría para el 2000AD. La razón no fue otra que el regreso de John Wagner al control argumental de su personaje. Además, resultaba evidente que a Ennis le empezaba a atraer cada vez más su trabajo en Hellblazer, ya no sólo por la repercusión que estaba obteniendo al otro lado del Atlántico y en la propia Gran Bretaña, sino porque el escritor norirlandés se sentía más cómodo escribiendo los guiones de John Constantine que los del Juez Dredd, mucho más sujeto a las directrices de Wagner, sobre todo tras verse éste liberado de las muchas tareas y proyectos que había asumido hasta entonces e incorporarse de lleno a los guiones de Dredd, esta vez desde las páginas del Megazine.
Situando las cosas de manera cronológica en el tiempo, el mes de Octubre de 1992 iba a ver como Garth Ennis y Greg Staples volvían a emprender un nuevo viaje a la Isla Esmeralda, adoptando en esta ocasión el título de un conocido libro de viajes que Mark Twain había escrito más de cien años atrás, Innocents Abroad (Inocentes en el Extranjero), una historia de 24 páginas, aparecida en los Progs. 804 a 807, en la que Ennis volvía a tirar otra vez de estereotipos irlandeses, presentando además otra nueva aparición de uno de los personajes creados para la saga original y que el propio escritor parecía encargarse de incorporar cada vez que podía a la serie, el Juez-Sargento Charlie Joyce.

Con momentos especialmente logrados, como aquél en que Ennis mostraba la opinión que le merecían los ciudadanos que se dedicaban a consumir la Guinness en lata en lugar de utilizar la correspondiente jarra de cristal, la trama giraba esta vez alrededor de Mickah O´Dilligan, un delincuente típica y tópicamente irlandés que recibía la desagradable noticia de haber contraído la Enfermedad de McSod, un mal que en cuestión de días le iba a convertir en un monstruo deforme si antes no lograba envolver la totalidad de su cuerpo en oro como única cura para su enfermedad. Por suerte para él, sus hermanos habían robado una fortuna en oro en un banco de Mega-City Uno. Para su desgracia, Dredd les venía siguiendo el rastro y llegaba hasta la Isla Esmeralda en su persecución. El dibujo corría a cargo de un joven Greg Staples, muy influenciado por Bisley en aquellos primeros años, aunque también es cierto que a Staples quien más le gustaba en aquella época era Frazetta.

Con todo, la parte del león, temática y argumentalmente hablando, se la llevaba el Judge Dredd Megazine a través de Mechanismo (Megs. 2.12-2.17), una nueva saga de John Wagner de 54 páginas de extensión con la que concluía el año 1992 y que iba a suponer el inicio de una trama argumental cuyas consecuencias se extenderían a lo largo de los dos años siguientes de la serie, inicialmente a través de una trilogía con los Jueces Robots como protagonistas, y desembocando luego esa trilogía en una nueva macrosaga surgida como consecuencia de los acontecimientos que se iban a poner en marcha durante la misma. 
Publicada quincenalmente durante los meses de Octubre a Diciembre de ese año, los seis episodios de la saga se ocupaban de presentar al cuerpo de Jueces Robots denominado Mechanismo, entidades cibernéticas que tomaban su nombre de un conocido libro de ilustración gráfica dedicado a la tecnología de carácter futurista aparecido en el año 1978 bajo ese mismo título original de Mechanismo. El contenido de dicha obra presentaba diferentes ensayos del escritor norteamericano de ciencia ficción Harry Harrison, acompañados a su vez de ilustraciones de conocidos artistas e ilustradores del género como HR Giger, Chris Achilleos o Jim Burns.

Desde el punto de vista de su continuidad argumental, la saga venía a suponer una progresión natural de los dos grandes Mega-Epics con los que se había iniciado la década de los noventa, Necrópolis y el Día del Juicio, si bien originalmente la idea de introducir a los Jueces Robots en el universo de Mega-City Uno resultaba ser en realidad anterior al planteamiento y desarrollo de la Guerra Zombie contra Sabbat el Necromagus, toda vez que Mechanismo había sido concebida en la mente de John Wagner como una prolongación natural a los hechos que habían tenido lugar durante Necrópolis. Sin embargo, a pesar de esta intención inicial, una vez planteada la necesidad editorial del crossover entre el 2000AD y el Megazine, sus consecuencias le resultaron perfectamente encajables a Wagner con la premisa que tenía pensada de introducir a los Jueces Robots como refuerzo ante las bajas sufridas por los Jueces en la primera de las dos macrosagas, siendo ese el motivo de que Mechanismo acabase siendo aplazada en su proceso de elaboración y se publicase a continuación de El Día del Juicio y no de Necrópolis.
En cuanto a su proceso de creación, según confesiones del propio John Wagner, Mechanismo estuvo en parte inspirada por una conocida película de Paul Verhoeven del año 1987, Robocop, que por cierto, también le debía a su vez al Juez Dredd una buena parte de su inspiración. En dicha película, los restos del personaje interpretado por Peter Weller se incorporaban a un exoesqueleto mecánico, resultando así un policía mitad humano y mitad robot. Trasladando parte de esa situación al universo de Mega-City Uno, lo que se preguntó John Wagner fue qué ocurriría si unos policías (en este caso Jueces) totalmente robóticos resultasen autorizados para detener a los culpables y aplicar la ley. Pues bien, Mechanismo acabó siendo la respuesta a esa pregunta en la mente de Wagner, que de paso decidió aprovechar la circunstancia para reafirmar determinadas cuestiones que subyacían acerca de la personalidad de Joe Dredd, puesto que en más de una ocasión los lectores del 2000AD se habían referido a lo “robótico” que a veces resultaba el comportamiento de Dredd. Respondiendo a esa cuestión, Wagner utilizó la saga para poner el acento en lo humano que podía llegar a resultar Dredd si se le comparaba con auténticas máquinas.
A la hora de desarrollar gráficamente el guión escrito por Wagner, el dibujante elegido resultó ser el escocés Colin MacNeil, que regresaba así al Megazine tras el éxito obtenido con América. Sin embargo, en esta ocasión Mechanismo iba a requerir mucha más tecnología a dibujar que la crepuscular saga sobre la Democracia, sobre todo teniendo en cuenta que había que buscar un diseño impactante para los Jueces Robots, figuras centrales de la historia. El guión de Wagner los describía como similares en forma a un Juez humano, pero de aspecto claramente robótico y artificial, sin nada que pudiera parecer orgánico.

A medida que fueron llegando los primeros diseños de MacNeil, nuevas ideas fueron desarrollándose entre escritor y dibujante. De este modo, los robots tenían que ser físicamente intimidadores, pero no podían resultar demasiado pesados a fin de dar la sensación de poder moverse rápidamente y ser además capaces de montar en las Lawmasters que utilizaban los Jueces. Algunos de los bocetos preliminares de MacNeil son los que tenéis aquí.
Ambientada a finales del año 2114, la historia comenzaba con un intento masivo de fuga del Iso-Bloque 37 al que Dredd respondía en ayuda de los Jueces que trataban de impedirla. La fuga resultaba abortada, excepto por seis reclusos que asaltaban un autocar que circulaba por las inmediaciones, tomando como rehenes a todos sus ocupantes, los sexagenarios miembros del Alegre Club de Ancianos Cantores del bloque Lionel Blair. Dredd asumía el mando de las operaciones, pero de manera sorprendente recibía órdenes directas del Palacio de Justicia de no emprender ninguna acción y aguardar la llegada del Juez Desmon Stich, a quien debía ceder el mando operativo de la situación.
Su sorpresa iba en aumento cuando Stich llegaba al lugar y desplegaba un robot acorazado y fuertemente armado para resolver la situación, al que Stich identificaba como parte del Proyecto Mechanismo, un proyecto aprobado por la Juez Jefe McGruder para proceder de inmediato a aplicar la ley en las calles de Mega-City Uno. El robot solucionaba eficazmente la situación, sin ninguna baja humana salvo por parte de los propios presos fugados.
Con el antecedente de la Guerra Robot del año 2099, Dredd se mostraba totalmente contrario a soltar una máquina de semejante poder destructivo en medio de la megaciudad, y mucho menos de autorizarla para juzgar a seres humanos, acudiendo directamente a McGruder para que pusiese fin a semejante locura. Sin embargo, la Juez Jefe no estaba por la labor de detener el Proyecto Mechanismo. Tras las numerosas bajas sufridas a causa de la Necrópolis y el Día del Juicio, las fuerzas del Departamento de Justicia se habían visto reducidas a un 75% de su capacidad operativa habitual, habiéndose vista obligada a desplegar antes de tiempo a muchos cadetes de la Academia, los cuales estaban cayendo como moscas al no hallarse todavía preparados para enfrentarse a la violencia de las calles de Mega-City Uno. Ante semejante situación, uno de los Jueces de la Tek Division, el Juez Desmon Stich, había presentado a McGruder una solución alternativa: unidades robóticas, programadas con el propio Juez Dredd como modelo de actuación y dispuestas a aplicar el Código de Justicia a todos aquellos que infringieran la ley. A pesar de la oposición de Dredd, la propia McGruder le comunicaba que una primera unidad de diez robots se encontraba ya preparada para salir a las calles a cargo del Juez Stich. 
Aun cuando en un primer momento los robots cumplían las expectativas y hacían crecer la confianza del Juez Stich en su proyecto, las complicaciones empezaban a producirse a las pocas horas de su aparición en las calles. De manera inmediata, comenzaban a detectarse problemas de malfuncionamiento en el sistema de Respuesta Automática Variable (AVR) de los robots, el programa responsable de regular su comportamiento y su capacidad de respuesta ante las diferentes situaciones con las que podían encontrarse. La cadena de desastres comenzaba cuando la unidad Número 5 ejecutaba sin contemplaciones a un carterista mientras éste intentaba huir al ser descubierto por el robot, estando además a punto de masacrar a un crío mientras éste le apuntaba con su pistola de juguete.
Del mismo modo, Número 6 se había quedado completamente inmóvil mientras retenía la cabeza de un sospechoso contra la pared, resultando imposible liberar la cabeza del ciudadano de la presa del robot. Igualmente, otra unidad del Proyecto Mechanismo en este caso Número 8, acribillaba a tiros a un sorprendido ciudadano cuando éste se hallaba comiendo tranquilamente en un restaurante con su esposa, al haberlos identificado a ambos como unos conocidos delincuentes. Por último, Número 3 retenía en ese momento a más de cuarenta ciudadanos a punta de pistola, obligándoles a ponerse en pelotas a fin de registrarlos e intentando averiguar quién de ellos había arrojado al suelo el envoltorio de una chocolatina.
Ante el caos que se estaba comenzando a producir y el número cada vez mayor de ciudadanos que se encontraban en serio peligro de muerte, Stich entraba en pánico y ordenaba apagarse a todos los robots. Sin embargo, Número 3 no respondía al sistema de apagado y comenzaba a ejecutar a todos aquellos ciudadanos que no obedecían sus órdenes, siendo Dredd quien acudía al lugar de los hechos y acababa destruyendo al robot con los cañones de su Lawmaster. De pie ante lo que quedaba del robot, Dredd negaba que aquella parodia fuese un Juez.

De esta manera concluía la primera parte de Mechanismo. Semejante conclusión podía llegar a considerarse un tanto abrupta, y lo cierto es que no puede decirse que faltasen razones a quienes lo llegasen a pensar así. De acuerdo con las previsiones de Wagner, la saga de los Jueces Robots estaba inicialmente prevista para desarrollarse a lo largo de unos diez o doce episodios de duración, si bien pronto se puso de manifiesto que MacNeil no iba a poder hacerse cargo de ella en su totalidad. Ante tal circunstancia, Wagner decidió reestructurar el guión original dividiéndolo en dos partes claramente diferenciadas, una primera parte de seis episodios y otra segunda de cinco, a fin de que MacNeil pudiese dibujar íntegramente lo que acabaría siendo el primer arco de la trilogía de los Jueces Robots, quedando así pendiente la búsqueda de un nuevo artista que se ocupase de su continuación.

Y mientras las páginas del Judge Dredd Megazine quedaban a la espera de presentar la segunda parte de Mechanismo, en el 2000AD comenzarían a aparecer las últimas historias que escribiría Garth Ennis para el Juez Dredd durante esta época. Una de las más destacables de este último periodo de Ennis en la serie fue Raider (Progs. 810-814), una saga de 30 páginas y cinco episodios de duración que apareció publicada a lo largo de los meses de Noviembre y Diciembre de 1992. Dibujada por el inglés John Burns, Raider presentaba una historia que giraba sobre la figura de Karl Raider, un antiguo Juez que había sido amigo de Joe Dredd antes de verse obligado a renunciar a su placa por mantener relaciones no judiciales con una civil. La mujer por la que había abandonado el Departamento de Justicia había muerto envenenada por la radiación durante la Guerra del Apocalipsis y Karl Raider había acabado convirtiéndose en una especie de vigilante que aplicaba la ley de manera incontrolada y salvaje a las mafias de Mega-City Uno, lo que acababa provocando que se cruzase en el camino de Dredd. El duelo final entre Raider y Dredd dejaba un cierto poso de amargura en éste último, pero Raider había infringido la ley, y en el mundo de Dredd la ley lo significaba todo.
Igualmente, la primera semana de Enero de 1993 veía la aparición de The Kinda Dead Man (Prog. 816), traducida aquí por Kraken como El Hombre más o menos Muerto, una historia corta de seis páginas dibujada por Anthony Williams que de algún modo venía a suponer un epílogo al Día del Juicio y que aprovechaba además para atar algún que otro cabo suelto que aún quedaba pendiente de la macrosaga, como el destino final de Sabbat el Necromagus. A modo de anécdota, ésta era también la historia en que McGruder se afeitaba por fin la perilla que llevaba desde sus días en la Tierra Maldita.

Otra de las sagas presentadas por Ennis en el 2000AD, y que iba a suponer además un punto y aparte en la trayectoria de uno de los asesinos en serie más letales de Mega-City Uno, iba a ser P.J. and the Mock-Choc Factory (Progs. 820-822). Publicada semanalmente a lo largo del mes de Febrero de 1993, su título venía a aludir no sólo a PJ Maybe, sino a la conocida historia de Charlie y la Fábrica de Chocolate escrita por el fallecido Roald Dahl, que Ennis iba a utilizar como vehículo para cerrar el arco argumental iniciado dos años atrás con Wot I Did duRing Necroplis (Progs. 707-709).
Con el estilo clásico de narrativa a modo de diario que siempre acompañaba al personaje, y dibujada al igual que la saga anterior por el galés Anthony Williams, las 18 páginas que abarcaba la nueva saga de PJ Maybe explicaban cómo el joven psicópata, ahora bajo su nueva identidad de Diego Urchison, había acabado heredando la corporación familiar tras sufrir el viejo Urchison un desafortunado accidente familiar al meter su cabeza en el microondas. Tras ese trágico suceso, el joven heredero había decidido expandir el imperio familiar con la compra de la famosa compañía chocolatera Wonker´s Mock-Choc, adquisición que tenía lugar tras el inesperado y repentino fallecimiento de su anterior y popular propietario, Willy Wonker, ocurrido curiosamente justo unos días antes de que la famosa fábrica de Mock-Choc fuese adquirida por Urchison Inc.

Desgraciadamente, tanta casualidad acababa llamando la atención de los Jueces, siendo Dredd el encargado de llevar la investigación y quien acababa descubriendo la verdadera identidad de Maybe. Tras verse descubierto, el joven asesino en serie casi lograba escapar de la megaciudad cuando Dredd se disponía a arrestarle, pero acababa siendo detenido en pleno vuelo de la aeronave que le trasladaba hacia su destino en Ciudad Barranquilla, donde le esperaban los 20 Billones de Créditos que previamente había transferido a una anónima cuenta de la megaciudad sudamericana, una fortuna que por cierto iba a tardar bastante tiempo en recuperar, puesto que los siguientes siete años de su vida se los iba a pasar en los Cubos, sujeto a una estrecha vigilancia.
Los meses de Febrero a Abril traerían consigo la segunda parte de la trilogía de los Jueces Robots: Mechanismo Returns (Megs. 2.22-2.26), una historia de 45 páginas, aparecida también dentro del Megazine, que venía a retomar la trama argumental allí donde su predecesora la había dejado. Ante la imposibilidad de que Colin MacNeil se encargase de la totalidad de la saga, el ilustrador elegido para llevar a cabo su segundo acto fue Peter Doherty, cuyo anterior trabajo en Young Death: Boyhood of a Superfiend había sido muy bien recibido entre los lectores y le había abierto la posibilidad de encargarse del Juez Dredd dentro del 2000AD, habiendo llevado a cabo cinco de los episodios de El Día del Juicio, una de las macrosagas de las que partía Mechanismo.

Seguramente el trabajo de Doherty no resultase tan brillante como lo había sido anteriormente el de MacNeil, pero la verdad es que el estilo naturalista y oscuro del inglés, y su fantástico tratamiento del color, no se acabó adaptando nada mal a una segunda parte que contenía muchas más escenas interiores que la primera, y que se desarrollaba básicamente de noche, con su parte final transcurriendo además en el sistema de alcantarillado de la ciudad. Siendo justos, también es verdad que en esta ocasión se trataba de un guión mucho más enfocado a la acción, careciendo de las reflexiones temáticas sobre las que se había construido la primera parte de la saga, consecuencia posiblemente de que inicialmente todo hubiese constituido una única historia.
Argumentalmente, la trama se reanudaba horas después de lo sucedido, con el traslado a su base de operaciones de los ocho robots que habían sido desactivados. McGruder, Dredd y Stich mantenían una reunión en el Palacio de Justicia en la que la Juez Jefe de Mega-City Uno informaba a Dredd que Stich había logrado aislar la causa del fallo que había tenido lugar en la programación de los robots. Desde el punto de vista de McGruder, lo sucedido habían sido casos aislados que la megaciudad podía permitirse dadas las circunstancias y el número de bajas recientemente sufridas por los Jueces. Una vez que el fallo de programación estuviese subsanado, el Proyecto Mechanismo volvería a reabrirse y los Jueces Robots regresarían a las calles. Opuesto frontalmente a semejante idea, Dredd consideraba que McGruder estaba cometiendo un grave error de juicio.
Al mismo tiempo, en las instalaciones del Proyecto Mechanismo, la unidad Número 5 comenzaba a reactivarse por sí sola sin que los vigilantes del almacén de mantenimiento se dieran cuenta de lo que estaba sucediendo hasta que resultaba ser demasiado tarde. Tras acabar con los vigilantes, Número 5 salía a las calles dispuesto a cumplir su programación, aunque de manera descontrolada y enloquecida, al punto de ejecutar a unos jóvenes chorizos por intentar robar las ruedas de un vehículo, o de disparar a las rodillas de los transeúntes que cruzaban la calle fuera de los pasos de cebra.
Ante el caos que se empezaba a generar, Dredd y varios Jueces más llegaban al lugar en que se encontraba el descontrolado robot, comprobando en sus propias carnes lo difícil que resultaba enfrentarse a Mechanismo, al estar igual o mejor armado que ellos y resultar extremadamente resistente a sus ataques. Finalmente era Dredd, tras haber sobrevivido a duras penas a un disparo de munición incendiaria efectuado por el robot, el que lograba hacer explotar unos depósitos de gas cercanos y le hacía saltar por los aires, aunque ni aun así lograba detener a Número 5, que a pesar de los daños sufridos lograba arrastrarse hasta el sistema de alcantarillado de la megaciudad y desaparecía en su interior, siendo perseguido por los Jueces.

Sin embargo, en la oscuridad de los túneles, los perseguidores resultaban ser presa fácil para Mechanismo, capaz de ver en la oscuridad gracias a su visión infrarroja, acabando con los jueces que se habían unido a Dredd en la persecución y derribando un muro sobre este último, que quedaba atrapado bajo los escombros. Los Jueces que llegaban a continuación lograban sacar a Dredd con vida, pero resultaba imposible dar con Número 5, que se había introducido en lo más profundo del sistema de túneles e iniciado su programa de autoreparación, quedando mientras tanto en estado de hibernación y sin emitir ninguna señal que pudiera permitir su localización desde la base del Proyecto Mechanismo.

La historia concluía cinco días después de lo sucedido. Los noticiarios de Mega-City Uno se hacían eco de la salida de Dredd del hospital y del resultado infructuoso de la búsqueda del robot en los túneles de alcantarillado, concluyéndose que el robot había debido quedar destruido a causa de los desperfectos y graves daños sufridos. McGruder había montado en cólera por el fallido resultado de los Jueces Robots, culpabilizando a Stich del fracaso del proyecto, quien de esta manera caía en desgracia ante la encolerizada McGruder.
La saga quedaba interrumpida en este punto, si bien todavía se encontraba lejos de haber llegado hasta sus últimas consecuencias. Y ya no tanto porque la unidad Número 5 permaneciese en paradero desconocido, sino porque la Juez Jefe McGruder no iba a cejar tan pronto en su empeño de sacar adelante el proyecto de los Jueces Robots. Y Dredd tampoco estaba dispuesto a consentirlo. En esta situación, que podría calificarse de calma tensa, todavía habría que esperar unos meses más para que apareciese la tercera parte de la saga, Mechanismo: Body Count, y el subargumento que estaba tomando forma continuase avanzando hasta un punto que iba a resultar de difícil retorno para ambos personajes.

Al mismo tiempo que El Regreso de Mechanismo concluía en el Megazine, los meses previos al verano serían los que viesen aparecer las últimas historias escritas por Garth Ennis en el 2000AD antes de abandonar la serie. Cada vez más descontento con su propio trabajo dentro de Judge Dredd, y viendo además cómo era mucho más de su agrado (y mejor remunerado) el realizado para el mercado americano, el escritor norirlandés comenzó a preparar su saga de despedida de la serie con una historia corta de 7 páginas dibujada por Greg Staples: Enter Jonni Kiss (Prog. 830), una historia cuyo objeto era la presentación del asesino profesional Jonni Kiss, un criminal procedente de EuroCity que acostumbraba a dar un beso de despedida a sus víctimas antes de acabar con ellas. Especializado en asesinar Jueces de cualquier parte del mundo, incluyéndose en su currículum al Juez Supremo de Mega-Este Dos, Josef Traktorfaktori, Kiss aceptaba en esta historia el trabajo de matar a Joe Dredd.

De este modo, Enter Jonni Kiss funcionaba como el preámbulo a esa saga que se suponía iba a empezar en unas semanas y con la que Ennis pensaba finiquitar su andadura en Judge Dredd, una historia de más de 50 páginas cuyo título resultaba ser Goodnight Kiss. Sin embargo, aquí es donde surgieron los problemas: Nick Percival, el dibujante elegido para llevar a cabo dicha saga final de Ennis, empezó a acumular retrasos en la elaboración de sus páginas, dando como resultado que Goodnight Kiss se fuese posponiendo en el tiempo y que no acabase viendo la luz hasta los Progs. 940-948, es decir, hasta casi dos años después de que Ennis se hubiera marchado de la serie. Como consecuencia de todo ello, los tres episodios de Muzak Killer Live! (Progs. 837-839), la secuela de la saga dedicada a Marty Zpok, el enemigo mortal de las estrellas musicales de Mega-City Uno aparecido anteriormente en los Progs. 746-748, serían los que acabasen pasando a la posteridad como las últimas historias escritas por Ennis en su etapa como escritor regular del Juez Dredd, cuando en realidad esa historia de despedida, como su propio título venía además a sugerir de manera bastante explícita, debía haber sido Goodnight Kiss, que de esta manera quedaba aparcada y pendiente de publicación, sin que nadie se llegase a enterar de lo que había sucedido hasta un par de años más tarde, al publicarse por fin dicha saga final de Ennis.
Con la marcha de Garth Ennis, media docena de escritores, entre los que se encontraban  unos jóvenes Grant Morrison, Mark Millar, Dan Abnett, John Smith, e incluso el propio editor Alan McKenzie, utilizando para ello el seudónimo de Sonny Steelgrave, serían quienes asumiesen la tarea de reemplazar a Ennis en la serie, alternándose sus historias durante la segunda mitad del año 1993 y la primera mitad del año 1994. Desgraciadamente, a pesar de lo que puedan dar a entender algunos de los nombres reseñados, no puede decirse que éste fuera un buen periodo para la serie, notándose un bajón considerable en la calidad de las historias que aparecerían durante esta época dentro del 2000AD.

Afortunadamente, el Judge Dredd Megazine mantendría el listón lo bastante alto como para que el interés no se desvaneciera durante esta época; de hecho, iban a ser sus páginas las encargadas de desarrollar importantes acontecimientos para el futuro de la megaciudad. Así, la saga de Mechanismo iba a llegar por fin a una primera conclusión, situando las diferentes piezas en su lugar en espera de lo que acabaría siendo el segundo crossover entre el 2000AD y el propio Megazine. Igualmente, la Juez Anderson experimentaría una grave crisis personal que la llevaría a dimitir de su cargo y abandonar Mega-City Uno en dirección a las colonias del espacio exterior, aunque sin contar para ello con la previa aprobación del Departamento de Justicia, lo que le acarrearía consecuencias en el futuro. Y ya fuera de las páginas del Megazine, un nuevo crossover entre Batman y el Juez Dredd aparecería a finales de año en el mercado, aunque lamentablemente no se iba a tratar de aquél que todo el mundo estaba esperando.

sábado, 27 de febrero de 2016

El Día del Juicio

El año 1992 se inició con John Wagner fuera del 2000AD y con Garth Ennis definitivamente a cargo de los guiones de Judge Dredd. Desde mi punto de vista puramente personal, los guiones que Ennis estaba escribiendo en esa misma época para Hellblazer dentro de la línea Vértigo, empezaban a ser claramente superiores a los que estaba escribiendo para el Juez Dredd. De hecho, utilizando términos bastante más rotundos que no vienen al caso, el propio Ennis no está muy contento de aquellas historias que escribió para Dredd, aunque también creo que Ennis puede llegar a ser un crítico muy exagerado de su propio trabajo. Sí que hubo historias que estuvieron bastante bien, aunque tal vez no fueran la mayoría. Y ya puestos, también tengo la impresión de que el proyecto de Hellblazer le atraía mucho más que seguir la estela de Wagner en Judge Dredd.
En lo que se refiere a la serie, antes de que el verano trajese consigo el evento que se tenía preparado para aquel año 1992, los meses de Enero y Febrero vieron la aparición de Justicia-1 (Progs. 766-771) una historia de seis episodios y un total de 36 páginas que presentaba como escenario la citada nave insignia del Departamento de Justicia aparecida por primera vez durante la clásica odisea espacial de la Búsqueda del Juez Niño (Progs. 156-181).
La historia tenía lugar con motivo de un vuelo rutinario de la nave Justicia-1 a las colonias espaciales de Mega-City Uno en Plutón, durante cuyo transcurso uno de los Jueces que formaba parte de la tripulación aparecía misteriosamente asesinado, teniendo Dredd que hacer frente a la tarea de descubrir a un asesino que podía ser perfectamente cualquiera de los otros Jueces que iban en la nave con él. El dibujo y el color corrieron a cargo de Peter Doherty, que al igual que había hecho con Young Death volvió a repetir con éxito el apartado correspondiente a la representación gráfica de la historia.

Por destacar otra de las historias de Ennis que aparecieron durante esos primeros meses del año, otra de las que tuvo su gracia fue Babes in Arms (Progs. 776-779), una enloquecida historia de 24 páginas que presentaba además los primerizos pasos de otro joven seguidor de Bisley recién llegado por aquel entonces al 2000AD, Greg Staples, uno de los ilustradores y portadistas más espectaculares que se pueden encontrar hoy en un cómic. La historia presentaba un relato de venganza a cargo de un grupo de mujeres maltratadas y armadas hasta los dientes que iban cazando a sus maridos uno a uno con el fin de cargárselos, sin importarles mucho los ciudadanos inocentes que se cruzaban en su camino, lo que obligaba a intervenir a Dredd.

Con todo, el gran evento del año era el que iba a aparecer durante los meses de Junio, Julio, Agosto y la primera semana de Septiembre de 1992, con motivo del nuevo Mega-Epic veraniego que iba a protagonizar el Juez Dredd: El Día del Juicio, o lo que es lo mismo, la Cuarta Guerra Mundial, la Guerra Zombie contra Sabbat el Necromagus del año 2114. A modo de curiosidad, merece la pena destacar que sólo han existido tres crossovers entre el 2000AD y el Megazine en la historia del Juez Dredd, siendo éste el primero de ellos.
Desde un punto de vista puramente editorial, su origen tiene un poco que ver con la necesidad de adaptarse y competir con las tendencias que venían del otro lado del Atlántico. En este sentido, los crossovers entre diferentes tebeos de la misma compañía eran un fenómeno bastante frecuente en el mercado norteamericano, pero no en el británico, si bien sus aficionados estaban perfectamente habituados a ellos gracias a la implantación cada vez más masiva de los comics de Marvel y DC en UK. Ante esta situación, la idea de llevar a cabo por primera vez un crossover de estas características con Judge Dredd fue propuesta por el editor del Megazine, David Bishop, quien había convencido a los nuevos responsables de Fleetway Editions de sacar el Megazine con periodicidad quincenal, para lo cual se había optado por renumerar la revista a partir de un nuevo número uno, entendiéndose además que la mejor manera de atraer a los lectores a esa nueva periodicidad y a esa nueva numeración era precisamente la de publicar un crossover entre el 2000AD y el Judge Dredd Megazine, protagonizado en este caso por dos de los principales personajes de la editorial, el Juez Dredd y el cazador de recompensas mutante, Johnny Alpha, el Perro de Stroncio.
Aparte, también hay que tener en cuenta que la muerte de Alpha dos años antes en el Prog. 687, como conclusión de la Solución Final, no había sentado demasiado bien a los seguidores del personaje (de hecho, tanto John Wagner como Carlos Ezquerra la consideraban un error), con lo que el crossover servía además para paliar de alguna manera el disgusto de los aficionados con aquella muerte. Para ello, desde la perspectiva del Perro de Stroncio, se optaba por situar la historia en el año 2178, es decir, antes de que tuviera lugar la muerte del personaje según su cronología oficial, algo que volvería a suceder con las nuevas historias de Alpha que aparecieron posteriormente.

El argumento del nuevo Mega-Epic resultaba ser una obra conjunta de Garth Ennis y John Wagner, si bien era el primero quien se acababa encargando de escribir los guiones de la saga tanto en el 2000AD como en el Megazine, siendo por tanto El Día del Juicio la primera gran macrosaga del Juez Dredd que no aparecía escrita por John Wagner desde la Tierra Maldita, aunque evidentemente estuviese bastante implicado en ella. A efectos argumentales, la idea de envolver a Mega-City Uno en una amenaza zombie tenía bastante de lógica y de continuidad con los millones de cadáveres que habían resultado de Necrópolis y las consecuencias que seguía produciendo la exitosa macrosaga concluida dos años atrás. Por otra parte, su temática venía también a aprovechar el revival del cine de zombies que en aquellos años experimentaba el género tras el primer remake a color del clásico de George A. Romero, la Noche de los Muertos Vivientes, al que por cierto el hoy exitoso Peter Jackson también le sacaría bastante partido ese mismo año.
La macrosaga discurrió alternándose de modo sucesivo en las dos revistas, comprendiendo los Progs. 786-799 del 2000AD y los Megs. 2.04-2.09 del Megazine, siguiendo un episodio del megazine (quincenal) a cada dos que se publicaban del 2000AD (semanal), y siendo precisamente en el 2000AD donde comenzaba la historia, que abarcaba un total de 150 páginas distribuidas a lo largo de los 20 episodios de los que constaba la saga. En el apartado gráfico, la distribución final de los episodios tuvo lugar entre Peter Doherty (1-2, 10-11 y 19) y Carlos Ezquerra (4-5, 7-8, 13-14, 16-17 y 20) en el 2000AD, mientras que Dean Ormston (3, 6, 9, 15 y 18) y Chris Halls (12) se hicieron cargo de los episodios que aparecieron en el Megazine.
 
La diversidad de estilos que resultaba de los diferentes artistas implicados, hacía que la historia llegase a cojear un poco en el aspecto gráfico, produciendo en ocasiones una cierta sensación de ruptura entre lo que se estaba contando. Ormston por ejemplo afrontaba sus páginas con un tratamiento de horror muy estilizado, mientras que Ezquerra estaba contando por las claras una historia de guerra, situándose el estilo de pintura naturalista que mostraba Doherty en algún punto intermedio entre ambos. Seguramente era el estilo estilizado de Ormston el que se encontraba más alejado del dibujo estándar de Dredd que sostenía la historia y que representaba Carlos Ezquerra, por lo que seguramente hubiera sido más coherente encargar los episodios del Megazine a un dibujante más naturalista que Ormston. En cualquier caso todos ellos resultaban buenos en su estilo y el conjunto no sólo presentaba un buen aspecto, sino que además el guión de Ennis se acababa leyendo a la perfección y conseguía proporcionarle a la saga un sentido de amenaza a nivel planetario que la distinguía de los anteriores Mega-Epics de Dredd, básicamente centrados en los desastres que habían afectado de una manera más local a Mega-City Uno.
La historia comenzaba con un desconocido nigromante, Sabbat, que aparecía por primera vez en la serie y que comenzaba a alzar a todos los muertos del planeta desde una localización subterránea desconocida (posteriormente se descubriría que se hallaba en las Tierras Radioactivas de Ji, próximas a Sino-City Uno, en el territorio de la antigua China). Dredd era de los primeros en toparse con los zombies mientras comandaba un grupo de cadetes en su primera misión de evaluación en la Tierra Maldita bajo una situación de aislamiento y condiciones reales de combate, una de las fases más clásicas del entrenamiento de los cadetes que tiene lugar durante su décimo año en la Academia y que es conocida entre los Jueces como Hotdog Run, expresión que me parece de complicada traducción al castellano. Personalmente, yo la traduciría utilizando el “hotdog” de manera parecida al adjetivo que se utiliza en los deportes de cierto riesgo para denotar la pericia que se tiene, es decir, algo así como la Carrera de Habilidad. En Kraken de momento han optado por traducirla como lo que es, una Carrera de Examen.
 
Con el Hotdog Run en marcha y el grupo de inexpertos cadetes a su cargo, Dredd y una de las secundarias más antiguas de la serie, la Juez Perrier, se veían de repente acorralados por los zombies en un alejado puesto minero de la Tierra Maldita, no teniendo más alternativa que comandar a los cadetes en una carrera suicida de regreso a Mega-City Uno. Desde la megaciudad no les podían prestar ayuda, puesto que las naves aéreas se veían imposibilitadas para volar a causa de un extraño fenómeno electromagnético que afectaba a toda la atmósfera terrestre, encontrándose además en ese momento asediada por los millones de cadáveres que comenzaban a surgir de todas partes y se agolpaban ante sus puertas en busca de carne fresca. La carrera de Dredd y los cadetes (entre los que se encontraban Giant y Eckerson, dos de los del grupo que había aparecido durante la Necrópolis) abriéndose paso a tiros y atravesando con las lawmasters el cerco de zombies que asediaba Mega-City Uno, se saldaba con la única baja de la Juez Perrier, una de las principales secundarias de la Guerra del Apocalipsis, y a la que Ennis había traído de vuelta en los Progs. 743-745.
A su llegada, Dredd era informado de que la situación se estaba produciendo a nivel global, en todas las megaciudades del planeta, siendo precisamente MegaCity la que se enfrentaba al mayor número de zombies debido a los 60 millones de cadáveres procedentes de las fosas de enterramiento de la Necrópolis que se habían sumado a los que llegaban procedentes de la Tierra Maldita. Su número cada vez mayor amenazaba con echar abajo las puertas que daban acceso a la ciudad, siendo la situación más crítica en aquellas zonas del Muro que aún no habían sido totalmente reparadas tras la Necrópolis, como ocurría en el Sector 250, por donde los zombies estaban entrando a miles.
 
Con Dredd en primera línea de fuego y haciéndose cargo del mando, los Jueces intentaban tapar la brecha del Muro usando armamento pesado de máxima capacidad destructiva, aprovechando la gravedad de la situación para probar sobre el terreno unos nuevos fusiles de combate que resultaban ser extremadamente contundentes, los Widowmaker, cuya propia denominación hablaba por sí sola de su potencia de fuego, si bien dados los millones de zombies a los que había que hacer frente, apenas bastaban para impedir que el ejército de muertos vivientes siguiera avanzando.

Mientras todo esto sucedía en Mega-City Uno, al otro lado del planeta, en Hondo City, el cazador de recompensas Johnny Alpha llegaba desde el futuro en persecución de Sabbat, materializándose delante del Juez Inspector Sadu (Progs. 608-611) y varios de sus compañeros nipones, quienes al principio le tomaban por un aliado de Sabbat.
Situando antecedentes, el Perro de Stroncio más temido de la galaxia había recibido una oferta económica imposible de rechazar por parte de la Agencia de Búsqueda y Eliminación para viajar en el tiempo y eliminar al Necromagus, descubriéndose así que éste también procedía del futuro, siendo buscado en su propia época por ser el responsable de la total extinción del planeta Bethsheba. La Agencia había estado a punto de capturar a Sabbat en Bethsheba, pero el Necromagus había logrado escapar viajando al pasado mediante una unidad de desplazamiento temporal que nadie sabía que poseía. Su propósito al retroceder en el tiempo era hacerse con el control de la galaxia, pero no en su propia época, sino desde el pasado, en un momento en el que nadie le conociera ni supiera a lo que se enfrentaban, creando así un futuro divergente en el que él tuviera su control desde el principio. Tras solucionar por la vía dura el malentendido con los Jueces de Hondo City y explicarles quién era Sabbat, de dónde procedía y por qué le estaba buscando, los Jueces japoneses decidían acoger al cazarecompensas mutante como un aliado valioso en la guerra contra el Necromagus.

Mientras tanto, al igual que sucedía en Hondo City y en el resto de megaciudades del planeta, en Mega-City Uno, los Jueces las seguían pasando putas para contener al interminable ejército de muertos vivientes que intentaba penetrar en la megaciudad. Sin munición e imposibilitada para que le llegasen refuerzos, otro de los secundarios de la serie, la Juez Dekker, el mejor cadete que jamás había tenido Dredd para su aprobación (Progs. 370-373), encontraba también su final mientras se hallaba en primera línea de fuego, llevándose con ella a tantos zombies como podía.

Con los Jueces al límite de sus fuerzas, Dredd daba la orden de prender fuego a los muros de Mega-City Uno, utilizando bombas incendiarias, gasolina, napalm, o cualquier otra cosa capaz de achicharrar a cualquier cadáver que se aproximase a ellos. Intentando eliminar a los que también estaban penetrando a través del subsuelo, Dredd y Hershey llegaban a verse acorralados, siendo la propia Juez Jefe, Hilda M. McGruder, la que les salvaba el pellejo mientras acudía a informarles de la inminente reunión que se iba a celebrar en Hondo City entre los representantes de las diferentes megaciudades con el fin de encontrar un remedio a la situación. McGruder y Dredd asistían a ella, dirigiéndose a la megaciudad del sol naciente a bordo de la Justicia-1, la única nave capaz de volar con las extrañas interferencias electromagnéticas que seguían produciéndose, mientras que la Juez Hershey quedaba al mando como Juez en Jefe de Mega-City Uno, en un curioso anticipo de los tiempos que aún estaban por venir.
La reunión servía para que el Juez Dredd y el Perro de Stroncio volvieran a verse las caras tras su primer y conflictivo encuentro en Top Dogs (Judge Dredd Annual 1991), siendo Sadu quien respondía de las buenas intenciones de Alpha, aunque Dredd prefería mantener al cazarecompensas mutante al margen de lo que estaba sucediendo dadas sus motivaciones económicas en el asunto. En cualquier caso, las diferencias entre ambos quedaban aparcadas en el momento en que la conferencia se veía interrumpida al teletransportarse a ella el propio Sabbat, quien alardeaba de su poder y conminaba a los presentes a someterse a una rendición incondicional, antes de volverse a desvanecer tras ver rechazada su propuesta de una manera bastante contundente por parte de Dredd.
 
A pesar de todo, la situación empeoraba por momentos, haciéndose necesaria la toma de decisiones extremas. Así, habiéndose perdido todo contacto con Mega-City Dos y Sino-City Uno, era el propio Dredd quien ponía sobre la mesa la necesidad de llevar a cabo la destrucción nuclear de ambas megaciudades, con el fin de evitar tenerse que enfrentar a otros 1200 millones de zombies sujetos a la voluntad de Sabbat, siendo así como Mega-City Dos y Sino-City Uno resultaban completamente vaporizadas de la existencia y desaparecían para siempre de la faz de la Tierra, en otra de esas confusas decisiones morales que pocos comics plantean mejor que Judge Dredd.
 
El descubrimiento por parte de uno de los científicos japoneses de que Sabbat estaba usando la propia energía electromagnética del planeta como fuente de su nigromancia, permitía por fin a los Jueces localizar la situación del Necromagus, decidiéndose enviar un comando suicida hasta la misma con el objetivo de acabar con su vida por cualquier medio. El comando resultaba estar formado por veinte miembros de las megaciudades asistentes a la conferencia y liderado por el propio Juez Dredd, quien se oponía no obstante a que el Perro de Stroncio formase parte de la misión. Alpha no estaba dispuesto a mantenerse al margen, de manera que antes de partir dejaba inconsciente al Juez Sargento Joyce de la Isla Esmeralda y ocupaba su lugar, enfundándose la armadura de guerra Samurai K-2000 diseñada por los científicos de Hondo City para soportar las condiciones de combate a las que se iban a enfrentar los integrantes de la misión, quienes a continuación eran lanzados desde la Justicia-1 a las Tierras Radioactivas de Ji, donde se encontraba Sabbat.
Como no podía ser de otra forma, la macrosaga llegaba a su conclusión con la eliminación del Necromagus, que resultaba decapitado y su cabeza empalada para toda la eternidad en la roca de magnetita que estaba utilizando para drenar al planeta de su campo electromagnético. Con Sabbat fuera de juego, los zombies que gobernaba volvían a quedar inertes, concluyendo así la amenaza global a la que se había enfrentado todo el planeta. Aun cuando Sabbat permanecía con vida tras la decapitación, su siguiente aparición en el Prog. 816 sería para desvelar que había perdido completamente la razón y que había quedado convertido en un inofensivo vegetal sin mente.

Como conclusión a la macrosaga, tan sólo Dredd y Alpha habían sobrevivido al enfrentamiento final contra el nigromante del futuro, pereciendo también otro secundario más, el Juez Inspector Sadu, cuyo heroico sacrificio era el que había propiciado la derrota final de Sabbat. La última viñeta de la historia, a página completa, con el Juez Dredd y el Perro de Stroncio caminando juntos de regreso a la civilización, era todo un homenaje que el propio Carlos Ezquerra le otorgaba a dos de sus creaciones más reconocidas en el mundo del cómic, en una icónica imagen que seguramente habréis visto reproducida miles de veces en libros, revistas, páginas web y similares, a la hora de hablar de estas dos fantásticas creaciones del ilustrador español.
A modo de valoración final, creo que El Día del Juicio resultó ser una historia bastante entretenida, siendo sin embargo recibida con opiniones muy dispares en su época. Su mayor defecto, aunque no todos se dieran cuenta antes de que el propio Ennis lo desvelase años más tarde, resultaba ser la falta de originalidad en muchos de sus esquemas, puesto que la macrosaga reciclaba muchos de los momentos más impactantes que habían tenido lugar durante la Guerra del Apocalipsis. De hecho, como algunos ya os habréis dado cuenta al leerla, había momentos que resultaban calcados a los de la apocalíptica saga original de Wagner, Grant y el propio Ezquerra, como sucedía con el uso de los experimentales fusiles Stub que en El Día del Juicio eran reemplazados por los experimentales Widowmaker, el comando suicida que se enviaba a MegaEste-Uno y que aquí se enviaba a eliminar a Sabbat, o el momento más polémico de la Guerra del Apocalipsis, cuando Dredd ordenaba la destrucción nuclear de MegaEste-Uno, y que aquí se veía reflejada con la destrucción nuclear de Mega-City Dos y Sino-City Uno propuesta por el propio Dredd.
 

No obstante, sin ánimo de querer excusar a Ennis ni nada parecido, creo que cualquier crítica que se haga a su trabajo en esta saga debe tener en cuenta que Ennis era (y es) un fan declarado del personaje de toda la vida, sintiendo auténtica reverencia por sus grandes sagas, circunstancia que él mismo reconoce que le pesaba mucho a la hora de escribir los guiones, por lo que tampoco resulta muy extraño que su subconsciente le traicionase, voluntaria o involuntariamente, a la hora de revivir aquellos momentos fundamentales de Dredd que le habían impactado diez años atrás, cuando apenas era un crío.

Sea como fuere, al igual que había sucedido con anteriores macrosagas de Dredd, el Día del Juicio tendría también sus consecuencias para la serie, viéndose así en los números inmediatamente posteriores al crossover como las mafias y los señores del crimen de Mega-City Uno aprovechaban lo sucedido para tomar el control de algunas de las zonas de la megaciudad que más daños habían sufrido, tal y como ocurría en la Toma del Sector 123 (Megs. 2.10-2-11), o como bandas de mutantes procedentes de la Tierra Maldita aprovechaban las brechas en el muro para llevar a cabo incursiones dentro de la propia MegaCity Uno en The Marshal (Progs. 800-803), ésta última preparando argumentos que Ennis desarrollaría posteriormente en la serie.
Con todo, la consecuencia argumental más importante que dejaba la Guerra Zombie contra Sabbat el Necromagus era el considerable número de bajas que habían sufrido los Jueces a consecuencia de la Necrópolis primero y el Día del Juicio después. Sin demasiadas opciones para reemplazar las cuantiosas bajas sufridas en tan corto espacio de tiempo, la primera medida que se iba a adoptar era sacar a las calles a numerosos cadetes antes de que hubiera concluido su periodo de formación en la Academia. Y la segunda, era la pretensión de McGruder de reemplazar esas bajas con un cuerpo especial de Jueces Robots que recibía el nombre de Mechanismo, circunstancia que iba a contar con la oposición frontal de Dredd y que iba a dar lugar a una nueva e importante trilogía en la historia en viñetas de Mega-City Uno, esta vez a cargo de John Wagner. De todo ello habrá que tratar en la próxima entrada.

viernes, 12 de febrero de 2016

Batman vs Juez Dredd: Juicio sobre Gotham

Sobre Juicio sobre Gotham se han dicho tantas cosas, y por gente más que cualificada en el tema, que a estas alturas de la película resulta difícil saber de lo que hablar sin ser demasiado redundante. Seguramente fue uno de esos tebeos adecuados con la virtud de haber sido publicados en el momento adecuado. En todo caso, la popularidad que le acompañó sirvió para abrirle al personaje las puertas de Hollywood, siendo definitiva la presencia de Batman a la hora de entender la asociación de ideas que acabaría teniendo lugar en toda esta historia.
 
Según cifras de David Bishop en Thrill-Power Overload, la edición americana publicada por DC Comics (en el clásico formato Prestigio y tamaño comic-book) vendió más de 200.000 copias en los USA, mientras que la edición inglesa del 2000AD (en formato Novela Gráfica y el conocido tamaño europeo de toda la vida) vendió cerca de 40.000 ejemplares en UK, debiéndose añadir a eso la rentabilidad que más tarde generarían sus posteriores secuelas. Aquí fue publicada la versión americana por Ediciones Zinco y acabó siendo un material difícil de encontrar. Afortunadamente, la reciente reedición de ECC lo hace hoy bastante accesible para todos; de hecho, me imagino que los que seguís habitualmente a Dredd lo tenéis más o menos en mente mientras estáis leyendo esto.
Haciendo un poco de historia, el famoso primer crossover entre Batman y el Juez Dredd no se puede decir que surgiera de la nada, sino que fue un proyecto que estuvo en preparación durante varios años antes de que finalmente acabase viendo la luz en Diciembre de 1991.
Originalmente, todo nació del propósito de renovación de DC Comics y de los principales personajes de la compañía con el que Jenette Kahn, Paul Levitz y Dick Giordano abordaron la década de los ochenta y del que acabarían surgiendo obras tan imprescindibles como el relanzamiento de la Cosa del Pantano en 1984, Crisis en Tierras Infinitas en 1985, The Dark Knight Returns y Watchmen en 1986, o Sandman en 1989. En este contexto general de revitalización de la editorial, fue cuando DC empezó a poner sus miras y a tener sus primeros contactos con los grandes editores europeos de aquella época, fundamentalmente con Humanoides Asociados y el grupo 2000AD, siendo hacia el año 1986, y más o menos tras la estela del Dark Knight de Miller, cuando el editor de Eagle Comics en los USA y de Titan en UK (y al mismo tiempo, uno de los padres fundadores de la conocida Forbidden Planet), Nick Landau, le propuso por primera vez a Kahn y a Giordano la idea de llevar a cabo un crossover entre Batman y el Juez Dredd con Alan Moore al guión y Brian Bolland a los lápices.
La idea no cuajaría, fundamentalmente porque Alan Moore entendió que un proyecto con el Juez Dredd en el que no estuviera John Wagner, no tenía nada que ver con él, aunque sin embargo la idea permaneció en el ambiente, no sólo en lo referente a llevar a cabo un crossover entre ambos personajes, sino también (y sobre todo gracias a la insistencia de Bolland a Moore) con lo que se convertiría apenas un par de años más tarde en la publicación de Batman: la Broma Asesina, cuyos autores serían precisamente Alan Moore y Brian Bolland.

A finales de 1987 volvió a retomarse de nuevo la idea del crossover entre Batman y Dredd, esta vez con John Wagner y Alan Grant al frente del guión y con Alan Davis a cargo del dibujo. Pero el proyecto tampoco llegó en esta ocasión a tomar una forma definitiva, aunque sí que estuvo bastante cerca de llevarse a cabo; de hecho, con vistas a su preparación, Alan Davis se hizo cargo por primera vez de una historia de Dredd en el 2000AD, Bat Mugger (Prog. 585), donde Dredd se enfrentaba a un personaje claramente inspirado en Batman y que precisamente estaba encaminada a que el artista inglés le tomara el pulso al crossover. Como es sabido, Davis se acabaría decantando al final por el proyecto que le propuso Marvel de darle una serie regular a Excalibur junto a Chris Claremont, si bien, en lo que a nuestro crossover se refiere, algo quedaría también de aquella idea inicial, toda vez que en plena invasión británica de los USA, el dúo formado por John Wagner y Alan Grant comenzaría a hacerse cargo de los guiones de Batman para Detective Comics a partir del #583.
A finales de 1990 volvió a retomarse otra vez el proyecto. Y esta vez, sí que sería la definitiva, siendo designados por ambas editoriales para coordinarlo y ponerlo en marcha los editores Steve McManus (el editor del Megazine) por parte del 2000AD y Denny O´Neil (el editor de los títulos de Batman) por parte de DC Comics, que lo primero que hicieron fue confirmar los autores que iban a hacerse cargo de su realización.
 
En el apartado del guión, John Wagner y Alan Grant resultaron ser la elección obvia para escribir la historia, toda vez que por parte de ambos no había ningún problema en volver a trabajar juntos. Como creador y escritor durante años de Judge Dredd, nadie conocía mejor al personaje que John Wagner, mientras que Alan Grant llevaba ya a esas alturas más de dos años escribiendo los guiones de Batman para Detective Comics. Aparte, Grant había trabajado durante años con Dredd hasta su ruptura con Wagner, mientras que éste también estaba familiarizado con el Hombre Murciélago, puesto que los primeros guiones para Detective Comics habían sido escritos por ambos mientras aún formaban equipo, continuándolos escribiendo Grant en solitario tras la separación de ambos escritores a la conclusión de Oz.
 
En todo caso, parece que no les fue fácil encontrar la manera de abordar el crossover. Wagner ha comentado en alguna entrevista que les llevó meses escribir el guión, básicamente porque al principio intentaron buscar una aproximación más seria al tratamiento de la historia, comparando el aspecto de vigilante de Batman con la idea del estricto cumplimiento de la ley que representaba Dredd, pero al final decidieron llevar a cabo una historia más sencilla que mezclase considerables dosis de comedia y violencia, el estilo que consideraron más adecuado para el dibujante con el que de nuevo iban a volver a trabajar, Simon Bisley.

Bisley se había dado a conocer apenas un par de años antes en el 2000AD con su trabajo en los ABC Warriors, obteniendo a continuación un reconocimiento absoluto en Europa a través de Slaine y de su trilogía El Dios Cornudo, realizada también para el 2000AD y que aquí acabaría siendo publicada por Norma. Su estilo propio, alternando influencias de Frank Frazetta y de Bill Sienkiewicz y acompañado de un fantástico trabajo en el pintado a color, tenía una fuerza visual que resultaba tremendamente expresiva, utilizando además un estilo muy novedoso de narrativa en una época en que la novedad se buscaba como uno de los principales atractivos en los comics. Además, su sección del Heavy Metal Dredd en el Rock Power Magazine, había trascendido al medio propio de los comics, integrándose de lleno en la cultura musical de la época y llegando a aparecer como autor de varias portadas de discos para diferentes grupos norteamericanos y británicos integrados en el rock más duro de aquellos años.
Con todo, lo cierto es que al final volvió a faltar otra vez muy poco para que el proyecto volviese a quedar de nuevo aparcado y sin una fecha clara de salida a pesar de hallarse prácticamente terminado. El motivo fue que DC había dado la orden de que no se publicaría ningún crossover con Batman a lo largo del año 1992 para evitar cualquier tipo de colisión con el inminente estreno cinematográfico de Batman Returns ese mismo verano. De esta manera, Juicio sobre Gotham tenía como fecha máxima de publicación el 31 de Diciembre de 1991. Sin embargo, a medida que la fecha tope de entrega se fue aproximando, McManus se encontró con que a Bisley aún le faltaban por dibujar las dos últimas páginas de la historia.

En una época en la que aún se trabajaba en offset y el correo electrónico aún no había adquirido la dimensión con la que trabajamos hoy en día, las películas con la reproducción de las páginas debían llegar a DC antes de que en los USA celebrasen la festividad de Acción de Gracias (es decir, el cuarto Jueves del mes de Noviembre) o el tebeo no llegaría a tiempo a impresión, circulando como leyenda urbana la historia de que a Bisley hubo que mantenerle despierto durante casi tres días seguidos para que pudiese terminar esas dos páginas a tiempo, siendo su amigo, el dibujante Tony Luke, el responsable de darle alguna que otra ducha fría para que no se durmiera sobre el tablero.
Sea como fuere, el caso es que cuando las páginas llegaron a McManus, éste tuvo que cogerse contrarreloj un vuelo a Dublín y pasarle las películas a alguien de DC que regresaba a Nueva York ese día para pasar la festividad en casa, a fin de que las páginas estuviesen en la imprenta antes de que se fueran a comer y cerrasen. Las páginas llegaron con apenas unas horas de margen y el tebeo se pudo publicar (milagrosamente) en la fecha prevista. Esta imagen promocional a blanco y negro del propio Bisley fue la primera que apareció en el Megazine para anunciar el evento.
Y otra anécdota sobre Juicio sobre Gotham que es bastante famosa en el mundillo alrededor de este tebeo, tiene que ver con una de las reglas de oro que afectan al Juez Dredd como personaje de cómic; en concreto, la regla imposible de traspasar de que a Dredd nunca se le puede ver el rostro, y que Bisley estuvo cerca de saltarse a la torera durante la pelea que transcurría entre Batman y Dredd mientras tenía lugar el interrogatorio del Hombre Murciélago en Mega-City Uno.

Lógicamente, esta viñeta fue vetada por McManus en cuanto el trabajo preliminar a lápiz de Bisley llegó a sus manos, así que al travieso Simon le tocó rehacer la página antes de pasarla a color, quedando así para la curiosidad la primera vez en que al Juez Dredd se le podía ver completamente el rostro sin el casco. Ya puestos, también hubo alguna que otra pega del lado americano con el topless que se marcaba la Juez Anderson en su primera aparición en la historia, y que Bisley se vio obligado a solucionar añadiendo sombreado a la figura de la telépata y suprimiendo en el pintado a color rigurosos detalles de la anatomía femenina; de hecho, como creo que se puede apreciar con cierta nitidez en la secuencia situada un poco más abajo, originalmente tampoco se trataba de un topless, sino que iba un poco más allá.
 
 
Con un total de 62 páginas, Juicio sobre Gotham tomaba a la propia Gotham y a Mega-City Uno como escenarios del crossover, presentando únicamente a dos personajes principales del entorno del Hombre Murciélago, el propio Batman y el Espantapájaros, mientras que el resto de participantes en el crossover pertenecían al universo del Juez Dredd, en cuya continuidad se encontraba además perfectamente integrada la historia. Así, aparte del Espantapájaros, el Juez Muerte resultaba ser el otro villano del crossover, continuando aquí su trayectoria desde su última aparición en Young Death y siendo precisamente en esta historia donde por fin era capturado por los Jueces tras los sucesos de Necrópolis. La Juez Anderson regresaba también al status activo tras casi un año de ausencia forzosa a causa de lo sucedido en Engramas, y su actitud apoyando a Batman y poniendo obstáculos al propio Dredd y a la ley de Mega-City Uno, no auguraba un futuro demasiado halagüeño para la telépata, aun cuando era ella quien acababa resolviendo la tensa situación entre Batman y Dredd y quien capturaba al Juez Muerte.
 
La última aparición destacada por parte del 2000AD era la de Angel Malamáquina, el último superviviente de la Banda de los Angel, que aparecía integrado también en continuidad tras haber recibido su primer serial como protagonista, Travels with Muh Shrink (Progs. 730-736), que se acababa de publicar ese mismo verano en el 2000AD tras cinco años de ausencia desde la última aparición del personaje en la revista. Según confesiones del propio Bisley, fue precisamente con Malamáquina con quien mejor se lo pasó a lo largo del crossover, dándole un aspecto macizo y desproporcionado que luego sería continuado por la mayoría de dibujantes que trabajarían con él.
 
 
Desde el punto de vista argumental, la historia comenzaba con la repentina materialización del Juez Muerte en Gotham City gracias a un cinturón interdimensional, que a medida que avanzaba la trama se iba descubriendo que había sido robado por Malamáquina en Tech-21, los laboratorios de salto interdimensional de la Tek Division donde se custodiaban los dispositivos aparecidos anteriormente en Judge Death Lives y Cuatro Jueces Oscuros. Ante la imposibilidad de liberar a sus compañeros y el acoso que sufría por parte de los Jueces, Muerte había buscado la ayuda de Malamáquina para salir de Mega-City Uno, utilizando el dispositivo interdimensional y yendo a parar a Gotham City, donde empezaba a sembrar cadáveres y obligaba a intervenir a Batman. El cuerpo del Juez Muerte resultaba destruido en el enfrentamiento con el Señor de la Noche, pero su espíritu escapaba y Batman se veía transportado a MegaCity, apareciendo delante mismo de Angel Malamáquina, que buscaba a su vez al desaparecido Juez Muerte, al que acusaba de haberle dejado tirado. El nuevo enfrentamiento entre Batman y Malamáquina acababa con el pirado cyborg del siglo XXII suelto también por Gotham y con Batman en los Cubos de Mega-City Uno tras ser detenido y arrestado por el Juez Dredd, quien estaba a punto de meterle 15 años bajo la acusación de ser un vigilante fuera de la ley y tenencia ilegal de armas. 
Afortunadamente para el héroe de Gotham City, la Juez Anderson se incorporaba al caso al hallarse envuelto el Juez Muerte, introduciéndose en la mente de Batman y comprendiendo todo lo que estaba sucediendo, aunque Dredd no estaba por la labor de pasar por alto los cargos contra él, lo que provocaba el inevitable choque de trenes entre las dos estrellas del crossover, en este caso con Batman en clara desventaja dado el número de adversarios a los que tenía que hacer frente. Sin embargo, Anderson no estaba conforme con el juicio de Dredd, sobre todo cuando ello suponía dejar sueltos al Juez Muerte y a Angel Malamáquina, decidiendo ayudar a Batman a escapar de los Cubos y dirigiéndose con él a los laboratorios de Tech-21 a fin de regresar a Gotham City y detenerlos. 
Cabreado con Anderson y decidido a impartir justicia a Batman, Muerte y Malamáquina, Dredd ponía a la Tek Division en movimiento para ir también a Gotham City tras todos ellos, algo con lo que evidentemente contaba la Juez Psíquica, que jamás se había planteado la posibilidad de que Dredd se quedase atrás mientras ella se iba a otra dimensión a por el Juez Muerte y Angel Malamáquina. 
Mientras todo esto sucedía en Mega-City Uno, el Juez Muerte se había encontrado en Gotham con el Espantapájaros, descubriendo su afinidad con una mente obsesionada con el miedo como la que poseía el viejo y clásico villano creado por Bob Kane. De este modo se planteaba una alianza entre ambos, cuyo primer objetivo era hacerse con un nuevo cuerpo para el Juez Muerte y con una vestimenta adecuada para su oscuro rango, dando como resultado algunas de las escenas más divertidas del crossover y siendo precisamente una de ellas el paródico momento en el que Muerte se presentaba a los lectores con su nuevo atuendo de motero. Las diferencias respecto de aquella vestimenta carnavalesca se saldaban con alguna que otra muerte y el acuerdo entre los dos psicópatas de celebrar una matanza generalizada con ocasión del multitudinario concierto de un grupo ficticio de rock llamado Living Death, evento musical hacia el que también se dirigía Angel Malamáquina en busca del Juez Muerte con el fin de ajustar cuentas con él por haberle dejado abandonado en Mega-City Uno. 
El enfrentamiento final entre todos los implicados en el crossover tenía lugar durante el mencionado concierto de Living Death, siendo esa parte final la elegida por Wagner, Grant y Bisley para homenajear a través de un inesperado “bis” a todos aquellos aficionados que les habían seguido durante el último año y medio a través de las páginas del Heavy Metal Dredd, que por esas fechas comenzaban también a reeditarse dentro del Judge Dredd Megazine; de hecho, aquella parte final de Juicio sobre Gotham podría considerarse como la última “pieza musical” que los tres llevaron a cabo juntos. La pista definitiva para identificar lo que estaba sucediendo detrás de aquel final del crossover, se encontraba en los morritos de Mick Jagger que Bisley le plantaba al Juez Muerte al salir a escena, puesto que el tema que Muerte empezaba a cantar era una especie de parodia de la letra del Simpathy for the Devil de los Rolling Stones, en el que Jagger en su interpretación reclamaba ser la fuerza maligna que estaba detrás de todos los actos malvados que afectaban a la humanidad, algo bastante similar al “soy un cabrón alienígena que ha venido a juzgarosss a todosss” que interpretaba el Juez Muerte mientras empezaba a asesinar a los miembros del grupo, pipas y demás guardaespaldas que iban apareciendo sobre el escenario. A modo de curiosidad, el año anterior había tenido lugar el esperado regreso a los escenarios de los Rolling Stones tras casi nueve años de ausencia de giras. 
Aunque no puedo decir que Juicio sobre Gotham, sea precisamente una de mis historias favoritas de Dredd, la carismática presencia de Bisley me lleva a considerarla de una manera positiva, sobre todo teniendo en cuenta que los objetivos que buscan este tipo de crossovers editoriales no son evidentemente los de producir obras maestras. Además, creo que de algún modo también hay que tener en cuenta el implícito giro de tuerca que a modo de homenaje existía a lo largo del crossover hacia las dos sagas más clásicas de los Jueces Oscuros, tanto a la original de presentación del Juez Muerte como a su posterior secuela Judge Death Lives, de la que en aquella época se cumplía el décimo aniversario de su publicación. 

En este sentido, el asesinato inicial de Muerte con el que arrancaba el crossover, suponía un guiño más que evidente a la primera aparición del personaje que había tenido lugar en el Prog. 149. Igualmente, la idea resultante de que Dredd y Anderson acabasen emprendiendo un viaje a otra dimensión en busca del Juez Muerte, no dejaba de recordar al momento en que los dos Jueces más temidos de MegaCity viajaban por primera vez a la dimensión de Deadworld en busca de los Jueces Oscuros. Y lo mismo sucedía con el hecho de que Anderson atrapase de nuevo en su mente al espíritu del Juez Muerte al final de la historia, o ya puestos, con la famosa viñeta del puñetazo de Batman a Dredd, en respuesta a aquella otra mítica viñeta de Judge Death Lives en la que Dredd le plantaba el mismo puñetazo en la cara al Juez Miedo.
 
El éxito comercial obtenido por Juicio sobre Gotham motivó el que ambas editoriales acordasen volver a lanzar al año siguiente un nuevo crossover entre Batman y el Juez Dredd como secuela del anterior, pero esta vez con el Joker en el papel de villano y con el resto de Jueces Oscuros también en escena. Sin embargo, como a estas alturas ya sabéis, no fue precisamente ésa la secuela que acabaría apareciendo a continuación, sino que fue otra distinta, Vendetta en Gotham. Y es que si la trayectoria del primer crossover entre Batman y Dredd fue tortuosa hasta decir basta, la de Morir de Risa fue realmente una prueba de paciencia que acabó tardando más de siete años en verse publicada.
 
Evidentemente, ya habrá otro momento mejor para referirse a esa complicada trayectoria de Morir de Risa y comentar por qué acabaron apareciendo otros dos crossovers diferentes entre Batman y Dredd antes de aquél que verdaderamente estaba previsto que tuviese lugar. Pero antes de que eso llegue, en el intento cronológico que trato de mantener para no perder la perspectiva, lo siguiente que tocará tratar será otro crossover, en este caso el primer crossover oficial que tuvo lugar entre el 2000AD y el Judge Dredd Megazine. Y esta vez con otro invitado muy especial como compañero de reparto de Dredd: Johnny Alpha, el Perro de Stroncio. Y afortunadamente, éste también está publicado en castellano, en este caso por Kraken, así que eso que de nuevo salimos ganando.