viernes, 23 de octubre de 2015

El Linaje de Fargo. Las vacaciones veraniegas de P.J. Maybe

La disolución del equipo formado por John Wagner y Alan Grant no resultó tan traumática como en un primer momento se había llegado a temer por los editores del 2000AD. Es bastante posible que algo tuviera que ver el hecho de que Wagner le cediese (generosamente) a Grant las riendas de las otras dos series que ambos escribían juntos, Strontium Dog y Anderson Psi Division, cuyos protagonistas no dejaban de ser sino creaciones del propio John Wagner.
Sea como fuere, todo el mundo salió conforme. Alan Grant ni siquiera tendría problemas para seguir escribiendo ocasionalmente a Dredd en aquellos casos en que se hizo necesario a fin de que Wagner pudiera dedicarse sin agobios a otra serie de proyectos y tareas editoriales en las que se fue viendo envuelto. Con todo, el problema que se avecinaba en el horizonte no iba a ser tanto el día después a la disolución del dúo formado por Wagner y Grant, sino el hecho de que Wagner se encontraba cada vez más quemado por no estar recibiendo ni un penique de los derechos de merchandising del Juez Dredd.
En todo caso, ya sin Alan Grant y con John Wagner como único responsable de la dirección de Judge Dredd, la primera historia con trascendencia directa para todo lo que iba a tener lugar al año siguiente fue precisamente la primera secuela directa de Oz; o mejor dicho la segunda, toda vez que Hitman ya había permitido vislumbrar las dudas que comenzaba a albergar Joe Dredd sobre su papel a la hora de hacer cumplir la ley de Mega-City Uno. Bloodline (Progs. 583-584), cuya traducción más aproximada en castellano sería algo parecido a Linaje, fueron dos episodios dibujados por el irlandés Will Simpson, con un total de 18 páginas, y que aparecieron durante la segunda quincena del mes de Julio de 1988.
Su principal atractivo consistía en la revelación a los lectores y al propio Dredd de uno de los secretos más oscuros que se había guardado el Juez Jefe Silver tras la conclusión de Oz: la existencia de Kraken, un Judda de la línea genética de Fargo al que Silver había preservado de la eliminación sufrida por sus hermanos clónicos. Kraken había sido puesto bajo la custodia del Juez Odell, nuevo jefe de la Tek Division tras el asesinato de Bruffen, con vistas a convertirle en un Juez de Mega-City Uno para el caso de que llegase a ser necesario reemplazar algún día al veterano Joe Dredd. O lo que es lo mismo, lo que el Departamento de Justicia pretendía era tener un clon de Dredd como reserva para el caso de perder al auténtico.

Dredd, que había sido mantenido al margen, se enteraba de todo el asunto al empezar a compartir las mismas sensaciones que experimentaba Kraken durante su primera salida a las calles de Mega-City Uno. Siguiendo aquellas sensaciones, consecuencia del vínculo genético que les unía a ambos, Dredd llegaba hasta Odell y Kraken y descubría lo que estaba sucediendo, comprendiendo al mismo tiempo lo que Silver, Odell y el Consejo tenían en mente para el día en que el propio Dredd no pudiera permanecer al frente de la ley de MegaCity. Nadie era irremplazable. O al menos eso pensaba Silver.
 
Otra nota destacable fue el ingreso de Judge Dredd en el mundo de los cómics a color durante el transcurso de Twister (Progs. 588 a 591), una saga de cuatro episodios que suponía un curioso homenaje por parte de John Wagner al clásico de L. Frank Baum llevado al cine, el Mago de Oz. Debido a una falta de coordinación editorial, la definitiva presentación de la totalidad del episodio de Dredd a todo color (en realidad, no sería del todo así, como vamos a comprobar enseguida; hubo alguna que otra excepción con motivo de la llegada de Bisley a Slaine y la aparición de El Dios Cornudo), comenzó con la segunda parte de la historia (Prog. 589), cuando en realidad habría debido producirse en el número anterior (Prog. 588) coincidiendo con el añadido de cuatro páginas más a la revista y la presentación de su cubierta en papel satinado.
 
Con todo, mayor relevancia argumental tendría el regreso a la serie del joven PJ Maybe, quien se convertía en el auténtico protagonista de WHat i Did during tHe Zummer HoLidays by P.J Maybe, Age 13 (Progs. 592 a 594), tres episodios que eran dibujados de nuevo por Liam Sharp y publicados desde mediados de septiembre a primeros de octubre, en los que tal y como indicaba el propio título de la historia, a través del trabajo escolar del propio interesado se contaba lo que éste había hecho durante sus vacaciones de verano. O lo que es lo mismo, cómo accedía a la fortuna de la familia Yess, su familia por parte de madre y proveedores en exclusiva de los uniformes utilizados por los Jueces.

Con un plan perfectamente trazado, PJ empezaba por eliminar a los cretinos de sus primos, Wilbur y Watt. A Wilbur le manipulaba el coche y se estrellaba llevándose por delante a otros diez ciudadanos más, mientras que con Watt utilizaba una droga hipnótica denominada SLD 88, que él mismo se había fabricado en el laboratorio del cole, y se las arreglaba para simular su suicidio.
La cabeza rectora del negocio familiar, el viejo Fustas Yess, no le iba a durar mucho más al pequeño psicópata, puesto que tras haber enviado a una compañera del cole al hospital, se las arreglaba para obtener de otro enfermo una enfermedad mortal procedente de la Tierra Maldita que luego le inyectaba al viejo mientras dormía. Lo cierto es que el desafortunado tío Fustas era un verdadero cabrón, exactamente igual que sus difuntos hijos, pero a la hora de la verdad, los tres resultaban unos alevines comparados con el pequeño PJ Maybe.
A modo de conclusión, cinco semanas después se publicaba The Further Advenshers of PJ Maybe (Prog. 599) un epílogo de seis páginas ambientado a finales del 2110, que comenzaba contando los estertores del tío Fustas en el momento en que el pequeño PJ Maybe, con una sonrisilla en plan hijodeputa, le susurraba la verdad mientras agonizaba en su lecho de muerte. Impagable resultaba la secuencia inicial en que el pobre hombre abría los ojos de par en par, atónito ante lo que escuchaba, señalaba a PJ sin poder hablar, y luego se moría, entendiendo todos los presentes que lo que estaba haciendo era indicarle como su sucesor.
 
Con todos los miembros de la familia Yess fallecidos en un periodo de tres meses, los padres de PJ se convertían en herederos directos de la fortuna y el negocio familiar de los Yess, pero también en los principales sospechosos de sus posibles asesinatos. A pesar de ser registrados de manera minuciosa y exhaustiva por los Jueces en busca de cualquier prueba, su inocencia les acababa descartando como autores de cualquier posible crimen, con lo que el pequeño psicópata se acababa convirtiendo en un joven multimillonario en el día de su decimocuarto cumpleaños. Incluso conseguía una novia hipermaciza y un par de años mayor que él después de cargarse a su novio. Dredd era el único que llegaba a albergar una mínima sospecha, pero la posibilidad se acababa descartando al no creer nadie que aquel crío, que además representaba perfectamente el papel de idiota, resultase capaz de organizar y llevar a cabo un triple asesinato de una manera tan elaborada y sin dejar ningún rastro de cualquier posible actividad criminal.

Tras otra serie de historias que se publicaron entre medias como Nuestro hombre en Hondo (Progs. 608 a 611) donde se presentaba la megaciudad nipona de Hondo City, o como Banana City (Progs. 623 a 625) en la que aparecía por primera vez Ciudad Barranquilla, la más corrupta megaciudad del planeta, las aventuras de PJ Maybe llegarían a una primera conclusión ocho meses después de que el pequeño asesino en serie hubiera conseguido acceder a la fortuna de los Yess. The Confeshuns of P.J. Maybe (Progs. 632 a 634), una de las pocas historias de Dredd que todavía llegaron a aparecer a b/n durante este periodo de implantación del color, supusieron el último y veraniego capítulo de 22 páginas dedicado por John Wagner y Liam Sharp a aquella primera trilogía protagonizada por el astuto y letal PJ Maybe e iniciada cien números atrás con Bug (Prog. 534).
Ambientada esta vez a mediados del 2111, el problema con que se topaba el pequeño criminal superdotado consistía en que no había sido capaz de prever lo cabrones que podían llegar ser sus competidores en el ramo del lucrativo negocio familiar recientemente heredado, por lo que no le quedaba otro remedio que demostrar a sus adversarios quién era el competidor verdaderamente peligroso en el negocio.

La historia se iniciaba cuando todo había concluido y PJ era interrogado por Dredd tras haber sido arrestado. Orgulloso de sus logros, el pequeño psicópata no tenía ningún problema en ir confesando la historia de los catorce asesinatos que había llevado a cabo hasta entonces, siendo así como se contaba cómo había acabado en los isocubos. Todo había comenzado cuando los Hermanos Hoss, los más encarnizados competidores del viejo Fustas, habían conseguido levantar a Enfáticamente Yess el contrato que tenía con los uniformes de los Jueces.
Aquello no podía ser consentido por PJ, que automáticamente volvía a utilizar el SLD 88, en este caso para inducir a Chester Hoss a decir compulsivamente la verdad ante cualquier situación, lo que producía que durante una entrevista en televisión confesase el fraude que su hermano y él tenían en mente para producir uniformes a bajo coste y sacarle elevados beneficios al negocio con los Jueces.
Chester Hoss acababa en un psiquiátrico, pero su hermano Alger conseguía mantener el contrato aceptando las nuevas y abusivas condiciones que ahora les imponía el Departamento de Justicia, lo que obligaba a volver a actuar al pequeño PJ, esta vez involucrando a Alger en un negocio de drogas con el que poder financiar la ruina en que se había convertido el negocio con los Jueces. Con lo que PJ no contaba es con que Alger Hoss estuviese tan desesperado como para presentarse en persona a llevar a cabo el delictivo negocio en el que debía ser reemplazado por un robot y acabase siendo asesinado, siendo el propio Dredd quien acudía al lugar de los hechos y el que por un azar del destino detenía al joven Maybe, que no tenía modo de explicar su presencia allí ni su conexión con lo sucedido.
Lo cierto es que con estas dos sagas PJ Maybe se revelaba como una ingeniosa y enloquecida vuelta de tuerca de Adrian Mole, el joven protagonista de una serie de novelas escritas por Sue Townsend que trataban en plan simpático la vida de un adolescente, y que al igual que las peripecias de PJ también aparecían narradas en primera persona, a modo de diario. Las historias de Adrian Mole llegaron a tener su propia versión televisiva en la BBC a mediados de los ochenta, convirtiéndose en un fenómeno bastante similar al que aquí llegamos a conocer unos años más tarde a través del Manolito Gafotas de Elvira Lindo y su posterior adaptación televisiva y cinematográfica. En cualquier caso, a partir de esta trilogía de presentación, John Wagner emprendería con PJ Maybe un camino totalmente desvinculado de aquella singular inspiración original, quedándose aquel origen en una simple curiosidad.
 
De todas formas, por si os gustase el juego de las similitudes entre Adrian Mole y estas primeras historias de PJ Maybe, el título de su primer libro resultaba ser The Secret Diary of Adrian Mole, Aged 13 ¾, y el del tercero, The True Confessions of Adrian Mole. Si se relacionan los títulos de los libros con los de los episodios de PJ Maybe que acabamos de reseñar, no creo que hagan falta muchas más explicaciones.
En cualquier caso, a pesar de haber sido detenido, la historia de PJ Maybe apenas había comenzado a dar sus primeros pasos. John Wagner no tenía en mente desembarazarse tan pronto del personaje. Más bien al contrario, su regreso iba a tener lugar apenas un año y medio más tarde, en este caso como una de las consecuencias de Necrópolis.

Hablando de Necrópolis, sería precisamente a una de sus protagonistas, la Juez Anderson, a la que peor le sentó la separación de John Wagner y Alan Grant. De entrada, debido a esa separación, Anderson se quedó sin la habitual saga veraniega que hubiera debido aparecer en 1988, no regresando hasta principios del año siguiente y ya de la mano en solitario de Alan Grant.
Su primera historia destacable durante este nuevo periodo a cargo de Alan Grant fue Más allá del Vacío (Progs. 612-613), una historia corta de dos episodios dibujados por Mick Austin que trajeron consigo la amenaza del regreso del Juez Muerte del limbo, cuando un  anciano lama que llevaba 30 largos años de enclaustramiento y meditación en busca del nirvana, contactaba de manera involuntaria con él. Y sí, habéis adivinado cómo acabó el lama.
 
Inmediatamente a continuación apareció Helios (Progs. 614-622), una historia de 46 páginas dibujada por David Roach y publicada de Febrero a Abril de 1989 que arrancaba de lo sucedido en The Brainstem Man (Prog. 587), uno de los episodios de Dredd que había llevado a cabo Alan Grant echando una mano a John Wagner. Aunque con un resultado final a mi juicio bastante pobre, Helios supuso el primer intento serio por parte de Grant de establecer un tono diferente entre las historias de Dredd y las de Anderson, presentando además en ella a la Juez Corey, una émpata de la Psi Division que resultaba ser la amiga de más confianza de Anderson dentro del cuerpo y cuyo suicidio en Leviathan´s Farewell (2000AD Special Sci-Fi 1989) le llevaría a plantearse muchas cosas a la telépata.
 
Sin ser tampoco una de las sagas más recordadas de Anderson, mejor fortuna tendría para mi gusto Triada, otra historia de 50 páginas aparecida de Julio a Septiembre de aquel año a lo largo de los diez episodios que se publicaron en los Progs. 635 a 644. Con la nota curiosa de contener la primera aparición del Departamento de Eventos Forteanos, la historia supuso la primera colaboración de Alan Grant con Arthur Ranson, un magnífico dibujante de estilo fotorealista que con el paso de los años ha acabado siendo reconocido por los aficionados como el gran dibujante de Judge Anderson. El propio Alan Grant considera que las mejores historias sobre Anderson han sido aquéllas en las que ambos han colaborado juntos.
Basada en una historia real sobre un abuso infantil del que Alan Grant había tenido conocimiento, Triada comenzaba con una serie de eventos paranormales del tipo de autostopistas fantasmas, centenares de personas muertas por combustión espontánea y similares, que Anderson procedía a investigar. El rastro le conducía hasta dos pequeñas gemelas de gran potencial psíquico que canalizaban el odio de un compañero de colegio que sufría maltratos por parte de su padrastro. Toda aquella sórdida historia estaba siendo orquestada por un misterioso individuo que se presentaba a las familias de los niños implicados como un Juez de la Psi Division y que resultaba ser en realidad uno de los antiguos Jueces Soviets de Mega Este Uno, siendo éstos, encabezados por Orlok, los que se encontraban detrás de lo que se revelaba como un ataque terrorista de carácter psíquico contra Mega-City Uno.
 
 
Con todo, la noticia de aquel año 1989 en Mega-City Uno fue el nuevo regreso de Carlos Ezquerra a Judge Dredd. Tras un par de episodios de toma de contacto, Young Giant (Progs. 651-655) presentó una historia de 30 páginas aparecida durante los meses de Noviembre y Diciembre que sirvió para que Ezquerra calentase motores, y ya de paso, para que John Wagner presentase a otro de los personajes que iban a aparecer en Necrópolis, el joven cadete Giant, hijo del difunto Juez Giant, y nieto de la antigua estrella de aereoball de los Héroes de Harlem, Clay Giant Sr.
 
La historia descubría que el fallecido Juez Giant, uno de los primeros secundarios de la serie, asesinado por Orlok durante la Blockmania, había mantenido una relación no judicial con una civil y tenido un hijo de esa relación. La madre había sido asesinada por las bandas durante el caos generado en las calles por la Guerra del Apocalipsis, y el chaval había sido capaz de sobrevivir por su cuenta en semejante entorno hostil con menos de diez años de edad. Tras ser encontrado por los Jueces a la finalización del conflicto, su identidad había sido descubierta al identificarse su ADN, siendo reclutado para la Academia de la Ley en consideración a su potencial genético y a las facultades físicas heredadas de su padre y de su abuelo. A pesar de su juventud, el director de la Academia decidía asignarle a un primer test de patrulla con Dredd para que éste tratase de reconducir la violencia que consumía al chico tras haber presenciado el asesinato de su madre y no haber conseguido evitarlo.
 
De manera inadvertida, lo más relevante sin embargo para el inminente futuro de la serie era este diálogo final que Dredd mantenía con el joven cadete Giant a la conclusión de la historia. Aunque la impresión podía ser que Dredd simplemente le estaba aconsejando con vistas al futuro, ese dialogo en realidad estaba anunciando algo que ya estaba teniendo lugar sin que nadie se hubiera percatado de ello, aprovechando el nuevo formato del 2000AD que había comenzado con el Prog. 650.
 
Con el consiguiente aumento de precio, ahora eran cinco las historias presentadas en la revista, tres de ellas a color. Y una de las nuevas historias a b/n que había debutado en ese número era The Dead Man, una historia escrita por un tal Keef Ripley y dibujada por John Ridgway sobre un misterioso individuo amnésico y horriblemente quemado que trataba de averiguar su identidad en medio de la Tierra Maldita. Lo que nadie podía prever era que Keef Ripley fuese en realidad un seudónimo de John Wagner y que The Dead Man resultase ser el mismísimo Joe Dredd, así que no creo que haga demasiada falta decir de qué va a ir esto la próxima vez.

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